La dinámica de los contratos de los jugadores novatos en la NFL ha cambiado radicalmente en la última década. Antes de 2011, los elegidos en primera ronda rara vez firmaban sus acuerdos antes del 4 de julio. Hoy, muchos lo hacen incluso antes del Memorial Day.
Este viernes, el receptor Carnell Tate, cuarta elección del draft 2026 por los Titans, se convirtió en el último en sumarse a esta tendencia. El jugador ha cerrado los términos de su contrato rookie de cuatro años, con una estructura completamente garantizada, como es habitual en los picks de primera ronda.
El acuerdo tiene un valor total de 51,1 millones de dólares, de los cuales 33,6 millones corresponden a prima de firma. El montante de estos contratos está determinado por la posición en el draft, lo que limita el margen de negociación y acelera el proceso.
Con la firma de Tate, ya son tres los jugadores de primera ronda en contrato: David Bailey (cuarto en los Jets), Jeremiyah Love (tercero en los Cardinals) y el propio Tate. El único que aún no ha firmado es Fernando Mendoza, quarterback elegido en primer lugar por los Raiders.