Michael Pearl, vicepresidente de estrategia de la firma de ciberseguridad Cyvers, ha sido testigo de primera mano de cómo los delincuentes cibernéticos intentan engañar a profesionales del sector cripto. En eventos como conferencias, individuos con intenciones sospechosas se acercan a expertos para ofrecerles oportunidades de inversión irreales o productos innovadores, acompañados de enlaces maliciosos.
«He tenido varios casos en los que sospeché que estaba siendo víctima de ingeniería social», declaró Pearl a DL News. «Una persona se acerca con una historia demasiado buena para ser verdad: quiere invertir en tu empresa, comprar tu producto y, al final, te envía un enlace que parece sospechoso».
La ingeniería social es una técnica utilizada por los ciberdelincuentes para manipular psicológicamente a sus víctimas y lograr que bajen la guardia. Este método suele ser el primer paso en ataques digitales contra proyectos cripto y puede originarse en cualquier lugar. Por ejemplo, el grupo Lazarus, vinculado a Corea del Norte, ha recurrido a perfiles falsos en LinkedIn y ofertas de empleo engañosas para atraer a sus víctimas.
Los últimos meses han sido testigos de robos millonarios que comenzaron con este tipo de engaños. Entre ellos destacan el hackeo de Bybit por 1.500 millones de dólares en febrero de 2025, el robo de 282 millones de dólares a un único inversor en enero, y el ataque al protocolo Drift Protocol este mismo mes.
En octubre de 2024, la firma de seguridad Elliptic advirtió sobre el aumento de estos ataques. «El objetivo principal ahora son los humanos, no los sistemas», explicó Pearl. «Todo se ha desplazado hacia el hackeo de personas».
El auge de los ataques y sus víctimas
Los datos reflejan una tendencia alarmante. Según DefiLlama, en 2024 los hackers sustrajeron más de 2.500 millones de dólares en criptomonedas. En lo que va de 2025, las pérdidas ya superan los 786 millones. Aunque los protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi) han sido históricamente un blanco frecuente, este año los sistemas centralizados, como el exchange Coinbase, también han sido víctimas.
El espacio DeFi, que alguna vez se consideró más maduro tras años de exploits, vuelve a estar en el punto de mira. «Actualmente, DeFi parece ser el principal objetivo», afirmó Pearl. «Los atacantes ya no buscan vulnerabilidades técnicas, sino explotar la confianza de las personas».
¿Por qué está aumentando este tipo de ataques?
Los expertos en ciberseguridad coinciden en que el factor humano es el eslabón más débil. «El punto inicial de compromiso suele comenzar con las personas», explicó Matt Price, vicepresidente de investigaciones de Elliptic, a DL News. Además, la inteligencia artificial está ayudando a los delincuentes a perfeccionar sus técnicas de manipulación social.
El mayor robo de la historia de las criptomonedas, los 1.500 millones de dólares sustraídos del exchange Bybit, ocurrió tras un ataque en el que los hackers se hicieron pasar por socios comerciales. «Los atacantes se hacen pasar por inversores legítimos o desarrolladores de proyectos para ganarse la confianza de sus víctimas», añadió Price.
Otro caso destacado fue el de HyperBridge, un puente entre blockchains, que en abril de 2025 fue engañado para crear tokens falsos por valor de 1.200 millones de dólares. Días después, Justin Sun, fundador de Tron, pidió públicamente a los hackers norcoreanos —presuntos responsables del robo de 150 millones de dólares al protocolo Kelp DAO— que negociaran.
«Los ciberdelincuentes ya no necesitan vulnerabilidades técnicas; ahora explotan la psicología humana. La ingeniería social se ha convertido en su arma más poderosa».
— Informe de ciberseguridad de Elliptic, 2025
El futuro de la seguridad en el ecosistema cripto
Ante este panorama, las empresas del sector están reforzando sus protocolos de seguridad. Sin embargo, los expertos advierten que la prevención debe ir más allá de las soluciones técnicas. «La formación y concienciación de los equipos es clave», señaló Pearl. «Los empleados deben estar preparados para identificar intentos de ingeniería social, desde correos electrónicos sospechosos hasta perfiles falsos en redes sociales».
Mientras tanto, los hackers continúan evolucionando sus métodos. Con herramientas como la IA, los ataques son cada vez más sofisticados y difíciles de detectar. Para Pearl, la batalla contra la ingeniería social en el mundo cripto apenas comienza: «No es solo un problema tecnológico, sino humano. Y eso lo hace aún más peligroso».