Cada 20 de abril, millones de personas en Estados Unidos celebran el 4/20, una fecha que, para muchos, simboliza la libertad personal. Aunque en el pasado no compartía ese entusiasmo, con el tiempo —y una perspectiva más libertaria— he llegado a valorar su significado como reivindicación de derechos individuales.
Esta evolución no es exclusiva. Según datos de Gallup, en 2025 el 64% de los estadounidenses apoyaba la legalización del cannabis tanto para uso médico como recreativo, frente al 31% que lo hacía en el año 2000. Actualmente, 40 estados permiten su uso médico y 24 también el recreativo. A finales de 2024, el presidente Donald Trump ordenó reclasificar el cannabis de la Lista I a la Lista III de la Ley de Sustancias Controladas, equiparándolo a fármacos como la ketamina o los esteroides anabólicos.
Sin embargo, los detractores de la legalización advirtieron de consecuencias devastadoras. Estas son tres de sus predicciones que, hasta ahora, no se han cumplido.
1. El cannabis legal aumentaría la violencia
Antes del referéndum de 2012 que legalizó el cannabis recreativo en Colorado (el primero en EE.UU.), el entonces sheriff del condado de Douglas, David Weaver, advirtió de que la medida desencadenaría «graves consecuencias», entre ellas «más criminalidad».
Un informe de la Fundación Reason —editora de esta revista— analizó estudios sobre la relación entre el consumo de cannabis y la violencia. Aunque algunos sugieren una posible asociación, la mayoría concluye que no hay evidencia sólida de causalidad. De hecho, tras la legalización en Colorado, Washington y Oregón, las tasas de homicidios en estos estados se mantuvieron por debajo de la media nacional, incluso durante la pandemia de COVID-19.
El estudio de la Fundación Reason, que abarcó desde 1999 hasta 2022, reveló que tanto la legalización médica como la recreativa se asociaron con una reducción de la tasa de homicidios. Un informe de 2013 del Centro de Investigación de Políticas sobre Drogas de RAND tampoco encontró pruebas de que el cannabis provocara un aumento de delitos violentos o contra la propiedad.
Pese a ello, algunos políticos siguen repitiendo estas advertencias. En marzo de 2025, el presidente de la Cámara de Representantes de Ohio, Matt Huffman (republicano), justificó limitar el contenido de THC en el estado argumentando que la legalización había aumentado la disponibilidad de cannabis y, por tanto, «la delincuencia».
2. Legalizar el cannabis incrementaría su consumo en adolescentes
El sheriff Weaver también predijo que la legalización llevaría a «más jóvenes consumiendo marihuana». Sin embargo, los datos desmienten esta teoría. En 2022, Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), confirmó que la legalización en algunos estados no había supuesto un aumento en el consumo de cannabis entre adolescentes.
De hecho, el uso de sustancias entre menores ha disminuido en los últimos años. Según el Instituto Nacional de Salud (NIH) de EE.UU., en 2024 se observó que «el consumo de drogas entre adolescentes se ha mantenido estable en niveles históricamente bajos».
3. El cannabis legal provocaría más accidentes de tráfico
Otro argumento recurrente es que la legalización aumentaría los accidentes de tráfico relacionados con la conducción bajo los efectos del cannabis. No obstante, los datos disponibles no respaldan esta afirmación.
Un estudio publicado en JAMA Network Open en 2023 analizó las tendencias de accidentes en estados donde el cannabis era legal y concluyó que no hubo un aumento significativo en las muertes por accidentes de tráfico tras su legalización. Además, la Administración Nacional de Seguridad Vial (NHTSA) señala que, aunque el cannabis puede afectar a la capacidad de conducción, su impacto es menor que el del alcohol y no se traduce en un incremento estadísticamente relevante de siniestros.
«La legalización no ha cumplido las peores predicciones de sus detractores. Los datos muestran que los riesgos asociados al cannabis han sido exagerados y que, en muchos casos, la regulación ha permitido un control más efectivo que la prohibición». — Jacob Sullum, analista de Reason
Estos ejemplos demuestran que, lejos de los escenarios catastrofistas, la legalización del cannabis ha traído consigo beneficios tangibles sin los efectos negativos que se vaticinaban. Una prueba más de que la regulación basada en evidencia puede ser más efectiva que las políticas prohibitivas.