Un informe reciente ha revelado que el East Potomac Golf Links, un campo de golf público en Washington D.C., habría sido utilizado como vertedero ilegal de materiales procedentes de las obras de renovación de la Ala Este de la Casa Blanca.
Según fuentes cercanas al caso, el pasado 10 de marzo se detectó la presencia de tierra fresca y escombros en el terreno del campo de golf, que coincidían con los trabajos realizados en la residencia presidencial. Las autoridades ambientales están evaluando si se han violado regulaciones federales sobre gestión de residuos.
El campo de golf, gestionado por el Servicio de Parques Nacionales, ha negado inicialmente cualquier responsabilidad, asegurando que no estaban al tanto de la procedencia de los materiales depositados. Sin embargo, un portavoz del Servicio de Parques confirmó que se está investigando el incidente.
El uso de instalaciones públicas para el vertido de residuos sin autorización podría acarrear sanciones económicas y legales. Además, expertos en medio ambiente advierten sobre el riesgo de contaminación del suelo y las aguas subterráneas en la zona.
Este caso se suma a otras polémicas relacionadas con la gestión de residuos durante la administración de Donald Trump, incluyendo denuncias previas por el manejo inadecuado de materiales en propiedades privadas vinculadas a su círculo cercano.