La temporada de los North Carolina Tar Heels bajo el mando de Bill Belichick no solo flaquea en el campo de juego, sino que también enfrenta serios problemas fuera de él. Según un informe reciente de WRAL, los jugadores acumulan multas por exceso de velocidad, conducción temeraria y aparcamientos irregulares, incluyendo plazas reservadas para personas con discapacidad.

El profesor Mark Peifer, quien ha enviado múltiples quejas al director deportivo de la universidad, Bubba Cunningham, cuestiona la falta de medidas para frenar estos comportamientos. En un correo electrónico reciente, Peifer escribió:

«¿Acaso nadie puede controlar a estos jugadores, probablemente solo un grupo reducido del equipo de fútbol, que están empañando la reputación de nuestra universidad y de todos los deportistas de Carolina?»

Cunningham respondió en abril de 2026 con un mensaje de disculpas:

«No sé cuántas veces más podré pedir perdón. Es decepcionante, por decir lo menos».

Los datos son reveladores: un jugador ha sido multado en cuatro ocasiones por exceso de velocidad y en dos por conducción temeraria desde su llegada al campus en enero de 2026. Otro deportista acumula tres sanciones desde febrero, incluyendo una vez en la que, según los registros, conducía a más de 160 km/h.

Belichick, consultado por WRAL en noviembre de 2025, reconoció la importancia del comportamiento fuera del campo:

«Para nosotros, nuestra conducta fuera del programa es fundamental. Hemos abordado varios aspectos, no solo el tema de la conducción. Hay otros temas, además de esto, que hemos comentado absolutamente».

Sin embargo, las palabras no han sido suficientes. Peifer asegura que Cunningham no tiene poder para intervenir en el equipo de fútbol:

«Pensé que Cunningham, junto al rector, dirigía la universidad, pero al escribirle descubrí que ya no tiene control sobre el programa de fútbol. Está frustrado y, en última instancia, enfadado por este comportamiento, pero no parece capaz de cambiarlo».

El problema persiste porque no hay consecuencias. Aunque Belichick es conocido por aplicar sanciones cuando afectan directamente al rendimiento deportivo, este caso demuestra que no exige el mismo rigor en otros ámbitos. Para un entrenador bajo presión tras una temporada debut muy por debajo de lo esperado, este tipo de incidentes ofrece a los medios locales, como WRAL, un argumento fácil para señalar fallos en el programa más allá de los resultados en el campo.