En los últimos minutos del séptimo partido contra el Orlando Magic, Cade Cunningham tomó el control del juego. Con menos de 10 minutos restantes en el marcador, la defensa del Magic, exhausta y bajo presión, intentó un doble marcaje sobre el base de los Pistons.

Cunningham, imperturbable, observó el movimiento y, con un gesto, llamó a Javonte Green, quien lanzó un triple desde larga distancia... pero falló. Detroit recuperó el rebote y el balón volvió a manos de Cunningham. El Magic, desesperado, volvió a intentar el doble marcaje.

Esta vez, Cunningham anticipó la jugada. Se deshizo del marcaje con un regate y, ante la presión de dos defensores, analizó la situación: la canasta y los dos tiradores abiertos que Tristan Da Silva no podía cubrir simultáneamente. Con una mirada, engañó al brasileño, que se lanzó hacia Duncan Robinson en la zona alta. En ese instante, Cunningham lanzó un pase perfecto a Daniss Jenkins, ubicado en la esquina lejana. Canasta.

La jugada, ejecutada con frialdad y precisión, demostró por qué Cunningham es una de las piezas clave de los Pistons. Su capacidad para leer el juego y tomar decisiones bajo presión fue determinante en un partido donde cada detalle contaba.

Fuente: Defector