El verano pasado, el autor emprendió la instalación de un aire acondicionado eléctrico en su Lotus Elan +2 de 1969, un proyecto que prometía ser más sencillo de lo que resultó. En su momento, explicó las dificultades técnicas: desde la falta de soportes para el compresor hasta la necesidad de un alternador de alta potencia para alimentar el sistema. También detalló las modificaciones eléctricas realizadas para evitar sobrecargas y la compra de una fuente de alimentación de 80 amperios para probar el sistema en el garaje sin necesidad de arrancar el motor.
A principios de octubre, tras meses de trabajo, el sistema funcionaba, pero no al nivel esperado. Para Halloween, el autor ya había identificado el problema: la correa del compresor necesitaba un sistema de poleas dentadas Gilmer para evitar el deslizamiento. Al sumar los costes, llegó a la conclusión de que el proyecto estaba cerca de convertirse en un despropósito y que, quizá, lo más sensato habría sido fabricar un soporte para el compresor y optar por un sistema convencional de polea y correa.
Frustrado y decepcionado, el autor decidió dejar el coche aparcado durante el invierno. El compresor eléctrico, el inversor y el resto de componentes seguían instalados en la parte delantera del Elan +2.
Reevaluando el proyecto: ¿un nuevo intento?
Hace unas semanas, con un día inusualmente cálido, el autor decidió darle una segunda oportunidad al sistema. Conectó la fuente de alimentación Samlex al sistema eléctrico del coche mediante cables de arranque modificados, introdujo un termómetro en las rejillas de ventilación y encendió el aire acondicionado. La temperatura comenzó a bajar, pero, al igual que en otoño, el sistema parecía quedarse sin fuerza antes de alcanzar el rendimiento deseado.
Al medir la tensión en el relé que alimenta el inversor del compresor, observó que la tensión caía por debajo de los 12 voltios, activando una protección por bajo voltaje que desconectaba el compresor. Sorprendentemente, la fuente de alimentación suministraba 14 voltios al sistema, pero la caída de tensión se producía en los cables de conexión. El problema era el mismo que muchos han experimentado al intentar arrancar un coche en frío con cables de emergencia mal conectados: la caída de tensión por resistencia en los conectores.
La solución inicial pasaba por mejorar la conexión de los cables de arranque, pero el autor aún no ha confirmado si este cambio resolverá definitivamente el problema. El proyecto, que comenzó con grandes expectativas, sigue sin ofrecer los resultados esperados.