Este es mi decimotercer año editando la Guía de Precios Hagerty del Reino Unido, y en la última actualización ocurrió algo inusual: los precios de ciertos coches, sobre todo los europeos más exclusivos, se dispararon en tiempo récord. En 2026, hemos visto cómo los récords en subastas caían uno tras otro, algo que, en sí mismo, no es extraño. Las pujas pueden ser tanto performativas como transaccionales, donde el orgullo, la competencia y el ambiente —a menudo alimentado por alcohol y ocasión— pueden inflar el precio de un coche más allá de su valor real en otro contexto.

Normalmente, estos picos de precios suelen ser casos aislados: un lote concreto, una colección completa o incluso una subasta entera que supera las expectativas. Hagerty analiza estos datos, los evalúa y, en la mayoría de los casos, ajusta ligeramente los precios. Nuestros expertos saben que estas ventas son, literalmente, irrepetibles.

Pero en 2026, todo fue distinto.

Ferrari arrasa en subastas: récords históricos en EE.UU. y Europa

El fenómeno comenzó en la subasta de Mecum en Kissimmee (Florida) a principios de enero. Como ya habrán leído en los millones de palabras escritas sobre este evento, el plato fuerte fue una colección de Ferraris modernos, en su mayoría propiedad del difunto Phil Bachman, con más de 45 unidades de baja kilometraje y especificaciones raras. Mecum anunció que 19 récords de Ferrari cayeron, incluyendo los cinco modelos "halo" de la marca: el 288 GTO, F40, F50, Enzo y LaFerrari.

Pero el efecto dominó no terminó ahí. Una semana después, en la subasta de RM Sotheby’s en Arizona, los Ferraris "halo" volvieron a batir récords. Un Enzo y un F50 se vendieron por cifras muy superiores al valor máximo de la Guía de Precios Hagerty para coches en estado #1 (concours), aunque sin superar los récords de Mecum.

A finales de mes, la fiebre por los Ferraris modernos cruzó el Atlántico. En París, los grandes coleccionistas salieron a la caza de los modelos más exclusivos. Un Enzo de 2004 con muy pocos kilómetros se adjudicó en RM Sotheby’s por 8,105 millones de euros (9,7 millones de dólares), mientras que Christie’s Gooding vendió un 288 GTO de 1984 por 9,117 millones de euros (10,9 millones de dólares) y un FXX K Evo de 2018 por 6,98 millones de euros (8,3 millones de dólares), todos ellos récords mundiales.

¿Explicaciones racionales o euforia desmedida?

Los concesionarios y expertos con los que hablé en París intentaron justificar estos precios estratosféricos. Algunos argumentaron que los resultados de Kissimmee habían sido distorsionados por un único postor, mientras que otros aseguraban que algunas ventas no se habían materializado. Muchos creían que se trataba de un fenómeno pasajero y que los precios caerían pronto. Sin embargo, lejos de calmarse, la tendencia se extendió.

La fiebre se expande: de los modelos "halo" a otros Ferraris

El fenómeno no se limitó a los Ferraris más icónicos. Otros modelos de la marca experimentaron un aumento espectacular. El Ferrari Monza SP2, un coche de dos plazas poco práctico pero muy cotizado, ya había alcanzado los 2,5 millones de dólares en diciembre de 2025 en la subasta de RM Sotheby’s en Abu Dabi. Tres meses después, en The Broad Arrow, un Monza SP2 rojo con detalles en azul y kilometraje de entrega se vendió por 4,955 millones de dólares, casi duplicando el récord anterior.

Este patrón sugiere que el mercado no solo busca los modelos más exclusivos, sino que también está dispuesto a pagar primas elevadas por coches con características únicas, baja kilometraje o historias excepcionales.

¿Burbuja o redefinición del mercado?

Ante este escenario, surgen preguntas clave: ¿estamos ante una burbuja especulativa que estallará pronto, o estamos presenciando el nacimiento de una nueva era en el coleccionismo automovilístico? Los analistas de Hagerty, aunque cautelosos, reconocen que estos récords no son casualidad. La demanda de coches clásicos europeos, especialmente de Ferrari, sigue siendo alta, pero el ritmo al que suben los precios en 2026 es inusual.

Lo que sí está claro es que el mercado ya no se rige únicamente por la escasez o la exclusividad, sino también por factores emocionales y de prestigio. En un mundo donde los activos tradicionales como el oro o el arte pierden atractivo, los coches de lujo se posicionan como una alternativa de inversión con un componente emocional único.

El tiempo dirá si estos récords se consolidan o si, por el contrario, el mercado corrige a la baja. Por ahora, una cosa es segura: el mundo de los coches clásicos europeos nunca había sido tan emocionante... ni tan caro.

Fuente: Hagerty