Subaru ha anunciado el retraso en el lanzamiento de sus primeros vehículos eléctricos desarrollados íntegramente por la marca, inicialmente previstos para 2028. La decisión responde a la caída de la demanda de coches eléctricos en Estados Unidos, su principal mercado.
Hasta cuatro modelos eléctricos autónomos han perdido su ventana de lanzamiento original. Además, la nueva planta de Oizumi, construida específicamente para la producción de vehículos eléctricos, comenzará operando con modelos de gasolina e híbridos. La fabricación de coches eléctricos se pospone a un futuro indeterminado.
Reevaluación estratégica por parte de Subaru
El consejero delegado de Subaru, Atsushi Osaki, ha reconocido que la adopción de vehículos eléctricos en EE.UU. se ha ralentizado, en parte debido al relajamiento de las políticas medioambientales. «En nuestro mercado clave, el ritmo de adopción de vehículos eléctricos ha disminuido», declaró Osaki a Automotive News.
«Por ello, retrasaremos la introducción de nuestros modelos eléctricos en el mercado. Queremos reevaluar de manera integral nuestra estrategia, incluyendo qué modelos llevar al mercado».
Esta decisión marca un cambio significativo para Subaru, que anteriormente aspiraba a que los vehículos eléctricos representaran la mitad de sus ventas globales para 2030. Además, el proyecto de fábrica de baterías en colaboración con Panasonic podría sufrir retrasos mientras la compañía reajusta su inversión en desarrollo eléctrico.
Las ventas actuales de Subaru dependen de su alianza con Toyota
Por el momento, el catálogo eléctrico de Subaru sigue dependiendo en gran medida de su colaboración con Toyota. El modelo Solterra comparte plataforma con el Toyota bZ, mientras que modelos más recientes como el Uncharted y el Trailseeker también han sido desarrollados en conjunto.
Paradójicamente, las ventas de vehículos eléctricos de Subaru en EE.UU. no están en declive, aunque el país sea el responsable de este giro estratégico. Los registros del Solterra aumentaron en Norteamérica a principios de año. El principal problema radica en la rentabilidad: Subaru ha tenido que recurrir a fuertes incentivos para vender su inventario de coches eléctricos, algo poco habitual en la marca.
El contexto: otros fabricantes frenan sus planes de electrificación
La ralentización de la demanda de vehículos eléctricos y los cambios en las políticas estadounidenses han llevado a numerosas marcas a replantearse sus ambiciosos planes de electrificación. Subaru se une ahora a una lista creciente de fabricantes, como Honda, GM y Stellantis, que están reduciendo sus calendarios de vehículos eléctricos en favor de híbridos y modelos de combustión, más demandados por los consumidores.