El expresidente Donald Trump ha vuelto a avivar la polémica al exigir que los estados manipulen los procesos electorales para beneficiar a los republicanos en las elecciones intermedias de noviembre. En un mensaje publicado el domingo en su plataforma Truth Social, Trump afirmó:

«No podemos permitir que se celebren elecciones que se realicen de manera inconstitucional simplemente por la comodidad de las legislaturas estatales».

Sus declaraciones continúan:

«Si tienen que votar dos veces, que así sea. Debemos exigir que las legislaturas estatales actúen según lo que el Tribunal Supremo establece. Eso es más importante que la conveniencia administrativa. El resultado será que los republicanos ganarán más de 20 escaños en la Cámara de Representantes en las próximas elecciones intermedias».

Trump no se limitó a repetir falsas acusaciones de fraude electoral, sino que dejó claro que su objetivo es garantizar escaños adicionales para el Partido Republicano (GOP). Su estrategia busca mitigar las posibles pérdidas en los comicios de noviembre, especialmente tras la reciente decisión del Tribunal Supremo, que anuló parte de la Ley de Derechos Electorales y facilitó a los estados liderados por republicanos redibujar los distritos electorales para diluir el voto de las minorías, como la comunidad afroamericana.

Entre los estados que ya han iniciado o planean redibujar sus mapas electorales se encuentran Luisiana, Carolina del Sur, Florida, Tennessee, Misisipi y Alabama.

Mientras tanto, los demócratas han intensificado sus acciones legales para impugnar estos nuevos mapas y frenar los intentos de la administración Trump de acceder a los registros electorales en estados con mayoría demócrata. Con las elecciones a solo seis meses (y con votación anticipada ya en marcha en algunos lugares), el Partido Republicano, liderado por Trump, está recurriendo a estrategias para manipular los resultados sin necesidad de revertir sus impopulares políticas.