Los juegos cortos no tienen por qué ser malos. Prefiero invertir tres o cinco horas en un título donde disfruto de sus sistemas de juego antes que en uno de 30 o 40 horas con mecánicas repetitivas. Darwin’s Paradox es uno de esos juegos breves y deliciosos. Dependiendo de tu habilidad con los secuencias de sigilo, podrías terminarlo en apenas tres horas, aunque ese es, precisamente, su único punto débil.

Este título destaca por su ingenio y encanto, pero su enfoque en evitar ser detectado, junto con una versión para Switch 2 que no siempre se ve ni se siente óptima, lo frenan. Darwin es un pulpo que vive feliz en el océano, a pesar de los depredadores. Sin embargo, su vida tranquila no dura mucho: la corporación UFOOD, que busca explotar a los cefalópodos, lo secuestra. Tras escapar, Darwin debe encontrar la manera de liberarse por completo.

Un inicio prometedor con mecánicas bien planteadas

El primer capítulo de Darwin’s Paradox es una introducción fantástica. Aunque funciona como tutorial y presentación narrativa, establece un tono excelente para el resto del juego, incluso con limitaciones técnicas como los 30 FPS bloqueados y gráficos algo borrosos en Switch 2. Desde el ingenioso anuncio comercial de UFOOD hasta la exploración de entornos submarinos y cavernas, el juego muestra las habilidades de camuflaje e tinta de Darwin. La escena de su secuestro por un OVNI refuerza aún más el tono adecuado.

A partir de ahí, la calidad visual y ambiental decae. Darwin termina en un vertedero cubierto de suciedad que limita sus habilidades adhesivas. Es entonces cuando comienzan a surgir elementos positivos. El segundo capítulo define el tono de los puzles y las plataformas, siendo la parte que más disfruté y que más echo de menos en el resto del juego.

Un equilibrio entre desafíos y creatividad

En esta fase, Darwin se enfrenta a ratas que lo persiguen y no puede adherirse como de costumbre. Sin embargo, descubre que sumergirse en charcos de residuos tóxicos ahuyenta a los roedores. Una solución ingeniosa. En la sala de calderas de la fábrica, donde debe infiltrarse, el juego equilibra bien el sigilo con oportunidades para nadar. Tras lavarse la suciedad, Darwin recupera su capacidad de adherirse a tuberías, desbloqueando habilidades de forma lógica. Además, en este entorno, debe saltar entre tuberías que, en ocasiones, están demasiado calientes para tocarlas.

Los problemas técnicos y de diseño

El juego comienza a frustrar al superar el primer tercio de la aventura. A partir de ese momento, el sigilo y la evasión de enemigos se vuelven prioritarios. Aunque en algunos casos funciona bien, los diseños oscuros y sombríos de estas zonas no combinan con la apariencia del juego en Switch 2, que sufre de problemas visuales y de fluidez.

En resumen, Darwin’s Paradox es un juego breve con ideas interesantes y momentos memorables, especialmente en sus primeros compases. Sin embargo, su versión en Switch 2 no aprovecha al máximo su potencial debido a limitaciones técnicas y de diseño que afectan negativamente a la experiencia global.

Fuente: Siliconera