Quienes esperaban que ‘Dutton Ranch’ retomara el ritmo trepidante de ‘Yellowstone’ pueden llevarse una sorpresa. La nueva producción de Taylor Sheridan, que forma parte del universo Western moderno del creador, resulta entretenida, pero carece del impulso narrativo de la serie original. Además, transcurre en un escenario completamente distinto.
No es un fracaso, pero el enfoque más lento del showrunner Chad Feehan exige al espectador una mente abierta. La recompensa, si llega, podría valer la pena. ‘Dutton Ranch’ abandona las raíces de Montana para seguir a Beth Dutton (Kelly Reilly), Rip Wheeler (Cole Hauser) y su hijo adoptivo Carter (Finn Little) en su traslado a Rio Paloma, Texas, tras el incendio que destruye su rancho en el estado norteño.
Reiniciar una vida en Montana resulta demasiado costoso, y ya han pasado por eso —y enterrado algunos cadáveres en el proceso—. Un chivatazo sobre un rancho Angus en el sur, con buena reputación, les ofrece una nueva oportunidad. Beth y Rip arrebatan las tierras a los Jackson, una familia poderosa en la zona que controla la industria ganadera. La matriarca, Beulah Jackson (Annette Bening), no tarda en ganarse la antipatía de Beth, mientras su hijo Rob-Will (Jai Courtney), un capataz violento, se ve envuelto en un encubrimiento de asesinato junto a otro vaquero, Chet (Hart Denton), en el episodio piloto.
‘Yellowstone’ exploraba preguntas existenciales sobre la supervivencia de una familia en tierras caras, constantemente amenazadas por intereses corporativos o desarrollos urbanísticos. También abordaba, con mirada aguda, la soberanía indígena sobre la tierra —es decir, quiénes son sus legítimos dueños— y lo entrelazaba con tramas de alta tensión y tiroteos épicos, sin olvidar las historias de la comunidad nativa cercana.
‘Dutton Ranch’ plantea un enfrentamiento entre ranchos, pero con un grupo heterogéneo que debe apañárselas con muy pocos recursos. Beth y Rip han invertido casi todos sus ahorros en este nuevo proyecto, y en los cuatro primeros episodios (de un total de nueve) la serie adopta un ritmo pausado que, inevitablemente, palidece frente a ‘Yellowstone’, especialmente en el caso de Beth.
Kelly Reilly interpreta a Beth con una versión más práctica de lo habitual: ordeña vacas, trabaja como una vaquera más y muestra una paciencia y determinación que contrastan con su explosividad habitual. Queda por ver si el equipo creativo de Feehan cedió a las críticas hacia el personaje o si, por el contrario, decidieron que, tras matar a su hermano adoptivo y perder a su padre, Beth necesitaba un cambio de actitud.