Tras dos años de ausencia, el Manchester United ha regresado a la Champions League. La victoria por 3-2 ante el Liverpool el pasado domingo no solo consolidó al equipo en el top cinco de la Premier League, sino que también le abrió las puertas a la competición continental para la próxima temporada.

Este logro adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta la situación del club a principios de año: con un entrenador al borde del despido y tensiones internas, el equipo ha sabido recomponerse para recuperar su lugar entre los grandes de Europa.

Sin embargo, como suele ocurrir en los últimos años, el triunfo ante los *Reds* no fue sencillo. Aunque el United se adelantó con dos goles en los primeros catorce minutos —marcados por Matheus Cunha y Benjamin Sesko—, el Liverpool reaccionó con contundencia tras el descanso. Dominik Szoboszlai empató con un elegante contraataque en el minuto 47, y una grave errónea de Senne Lammens permitió a Cody Gakpo igualar el marcador en el 57.

Pese a la tensión, el equipo de Erik ten Hag logró mantener el control y sellar la victoria, un resultado que, más allá del simbolismo, refuerza su ambición de volver a ser un referente en el fútbol europeo.

Fuente: Defector