Un equipo de agentes especiales del FBI trabaja en secreto para perseguir objetivos políticos identificados por la administración de Donald Trump, según ha revelado la publicación NOTUS. Aunque un alto funcionario del bureau negó la existencia de un grupo llamado internamente como «escuadrón de represalias», fuentes cercanas al caso confirmaron que existe una unidad dedicada a investigar presuntos abusos de poder en gobiernos anteriores.

Esta unidad, conocida como Equipo Asesor del Director —creada en 2025—, tiene como misión «llegar al fondo de ciertos abusos de poder» y ha sido vinculada a casos similares al del exdirector del FBI, James Comey, quien fue imputado en abril por una publicación en Instagram que la Casa Blanca interpretó como una amenaza contra Trump.

Un funcionario del gobierno actual declaró a NOTUS que los miembros de este equipo «saben a qué se comprometen» y operan en turnos rotativos en una ubicación no vinculada a las oficinas tradicionales del FBI. Según el alto funcionario, la unidad está «desvinculada» del Oficina de Campo de Washington y recientemente ha incorporado agentes adicionales desde Nueva York.

Este no es el único cambio en el FBI para alinear sus operaciones con los objetivos de Trump. El año pasado, más de 6.000 agentes fueron reasignados a tareas relacionadas con la inmigración, lo que ha redefinido el trabajo de la agencia. Esta reestructuración se enmarca en una estrategia más amplia en la que otras instituciones, como el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa, también han redirigido recursos para priorizar las políticas migratorias del presidente.

El Departamento de Justicia ha ido más allá: en los primeros seis meses de mandato de Trump, archivó más de 23.000 casos criminales —incluyendo investigaciones por terrorismo, delitos económicos y narcotráfico— para concentrarse en 32.000 nuevos casos de inmigración. Esta priorización contrasta con las promesas de Trump de enfocarse en «los peores de los peores», como «asesinos, pedófilos, violadores, pandilleros y terroristas».

En cambio, las autoridades federales han realizado miles de detenciones de inmigrantes sin antecedentes penales, lo que sugiere que el verdadero objetivo podría ser la persecución de adversarios políticos, en lugar de garantizar la seguridad nacional.