En el mundo del periodismo deportivo, existe una regla no escrita: cuando el analista Pablo Torre se interesa por un tema, rara vez es buena señal. Su último episodio se centra en el escándalo que sacudió a la NFL hace 17 días, tras la difusión de unas fotos del entrenador de los Patriots, Mike Vrabel, junto a la periodista Dianna Russini, ex de ESPN y The Athletic.

Lo llamativo es el tiempo que ha tardado Torre en abordar el asunto. Su vínculo profesional con Meadowlark Media y The Athletic lo hace especialmente delicado. Dan LeBatard, de Meadowlark Media, ha sido claro: no quiere hablar del tema porque Russini es amiga suya. Por su parte, The Athletic ya se posicionó públicamente a favor de Russini, lo que complica aún más la situación. (Torre aclaró en un momento dado que sus opiniones son personales).

Pero Torre ha desvelado un detalle clave. Durante las reuniones de dueños de la NFL en Arizona, mientras Jay Glazer de Fox organizaba una fiesta junto a la piscina del resort Biltmore, Russini intentaba montar un evento alternativo con Vrabel. Dos fuentes con conocimiento directo del asunto confirmaron a Torre:

«En la misma piscina donde Glazer reunía a los entrenadores y directivos de la NFL, al otro lado estaban Russini y Vrabel. Según me han contado, ella intentaba organizar una especie de fiesta navideña paralela. Estaban juntos bajo las cabañas, junto a otros entrenadores».

Este hallazgo ha generado aún más revuelo. Según Torre, los entrenadores y sus parejas ya hablaban de la relación entre Vrabel y Russini días antes de que salieran a la luz las polémicas fotos en el New York Post. «Lo que descubrí es que su amistad no era un secreto en las reuniones de dueños. Todos lo sabían, y de hecho, fueron vistos juntos en esa fiesta alternativa».

Aunque el impacto de estas revelaciones no sea comparable a las fotos de 2020 publicadas por el New York Post, cada nuevo dato añade más presión a un escándalo que sigue generando titulares. Las negativas de ambas partes no han logrado apagar las especulaciones.