El podcast Boring History for Sleep se promociona como una herramienta para dormir, y en gran medida cumple con su objetivo. La voz del presentador, suave y relajante, junto con una narrativa deliberadamente plana, logra crear un ambiente propicio para el descanso. No obstante, no todo es perfecto.

La calidad de los textos recuerda al lenguaje genérico que podría generar una herramienta como ChatGPT cuando se le pide algo demasiado vago. Además, el nivel de detalle en los episodios es excesivo, lo que puede resultar contraproducente para quienes buscan desconectar. Cada episodio supera las cuatro o cinco horas de duración y se publican con una frecuencia inusual, lo que plantea dudas sobre la productividad del creador.

Pero, ¿realmente importa? Probablemente no. Del mismo modo, tampoco debería importar demasiado la precisión histórica. Al fin y al cabo, nadie espera que una máquina de ruido blanco reproduzca fielmente el sonido del océano.

El mayor problema de Boring History for Sleep es que, en ocasiones, algunos episodios resultan demasiado interesantes o incluso irritantes. Paradójicamente, el episodio dedicado a la historia completa de las benzodiazepinas no cumplió con su propósito para mí. Si lo que busco es estimulación intelectual, prefiero recurrir a Hardcore History.

Fuente: Reason