Yeon Sang-ho, director de películas de culto como Train to Busan y Hellbound, vuelve a explorar el género de terror con Colonia de Zombis (Gun-Che), una cinta que promete revolucionar el concepto de los no muertos. Sin embargo, a pesar de su propuesta audaz, el film termina siendo una decepción por su falta de coherencia narrativa y desarrollo emocional.
La película comienza con Seo Young-cheol (Koo Kyo-hwan), un empleado frustrado de una empresa de biotecnología que planea liberar un virus mortal durante una conferencia científica. El objetivo: vengarse de sus superiores por robarle su investigación. Lo que sigue es una sucesión de escenas de acción frenética, donde los zombis —ahora capaces de comunicarse y actuar en equipo— se convierten en una amenaza más inteligente que en otras producciones del género.
Aunque la coreografía de los muertos vivientes es espectacular, con movimientos que desafían la anatomía humana, la cinta no logra mantener el interés. Los personajes, salvo contadas excepciones como Kwon Se-jeong (Jun Ji-hyun), carecen de profundidad. Yeon Sang-ho intenta infundir patetismo en sus muertes, pero el esfuerzo resulta forzado y poco convincente.
El mayor problema de Colonia de Zombis es su identidad ambigua. ¿Es una película de terror gore, una comedia negra o un drama con toques de ciencia ficción? La falta de claridad en el tono hace que el espectador no se sienta conectado con lo que ocurre en pantalla. Además, la trama avanza a trompicones, con giros predecibles y un ritmo que oscila entre lo frenético y lo tedioso.
Pese a todo, el film no carece de virtudes. La dirección de fotografía y el diseño de producción son impecables, y las secuencias de acción están bien coreografiadas. El sonido, a cargo de Julien Paschal, contribuye a crear una atmósfera inmersiva, donde cada crujido de huesos y cada gruñido de los zombis resuenan con crudeza.
En conclusión, Colonia de Zombis es una oportunidad perdida. Con una premisa tan original como la de los zombis inteligentes y comunicativos, el director podría haber creado algo memorable. Sin embargo, la falta de desarrollo en los personajes y la confusión en el tono la convierten en una película que, aunque entretenida en momentos puntuales, deja un sabor agridulce.