Conducir: ¿la mejor opción?

En Hagerty Media defendemos el placer de conducir, pero reconocemos que no siempre es la alternativa más práctica. A veces, el avión cubre distancias en menos tiempo, el tren ofrece comodidad sin estrés o incluso un crucero puede ser una experiencia gastronómica única. Sin embargo, nuestra misión en este artículo es clara: determinar cuándo conducir es realmente la mejor opción.

Ben Woodworth: El padre de familia con cuatro hijos

Para Ben Woodworth, padre de cuatro hijos y sin presupuesto para vuelos, conducir es la única opción viable. Su preferencia se basa en criterios geográficos: le encanta recorrer la costa este y oeste de EE.UU., así como las zonas entre el Pacífico y las Montañas Rocosas. Incluso se aventura hasta Dakota del Sur si el destino incluye las Black Hills o Badlands. Eso sí, evita cruzar las llanuras centrales: "He hecho ese trayecto más de 20 veces, y prefiero volar sobre ellas", confiesa.

La única excepción a su regla es cuando el viaje tiene como objetivo practicar ciclismo de montaña: en ese caso, siempre elige el coche. Woodworth creció en una familia numerosa que viajaba en una furgoneta Dodge Maxi Van, y aunque admite que las pantallas han salvado los viajes largos con niños, sigue defendiendo los road trips como experiencia familiar.

Greg Ingold: La libertad de planificar sin límites

Greg Ingold, otro defensor del volante, argumenta que conducir no tiene rival para explorar un país tan vasto como EE.UU. "No hay mejor manera de descubrir paisajes y rincones ocultos", afirma. Además, valora la posibilidad de incluir paradas improvisadas y evitar el estrés de los aeropuertos, las colas de seguridad o los enlaces entre vuelos. Para él, la carretera es sinónimo de libertad y flexibilidad.

Jordan Lewis: El límite entre el placer y el esfuerzo

Jordan Lewis establece un umbral claro: si el viaje en coche supera las 10-12 horas diarias, prefiere volar. "Un trayecto de casi un día puede ser relajante, ideal para escuchar música o charlar, pero si hay que reducir las paradas a meriendas rápidas o depender de peajes para cumplir el horario, deja de ser un viaje placentero para convertirse en un reto logístico", explica. En esos casos, la eficiencia del avión —sin necesidad de conducir— gana por goleada.

Conclusión: ¿Cuándo conducir?

  • Viajes familiares con niños: El coche gana por comodidad y flexibilidad, especialmente si se planifican paradas estratégicas.
  • Rutas con paisajes espectaculares: La carretera permite disfrutar del trayecto sin prisas.
  • Destinos cercanos o con buena conexión: Evitar el estrés de los aeropuertos y las escalas.
  • Presupuestos ajustados: Volar puede encarecer el viaje, mientras que el coche permite ahorrar.
  • Viajes con equipaje voluminoso: Llevar bicicletas, equipos de camping o maletas grandes es más sencillo en coche.

"Conducir no es solo un medio de transporte, es una experiencia que enriquece el viaje. Pero como todo, tiene sus límites: cuando el tiempo, el cansancio o la logística se vuelven en contra, otras opciones pueden ser más inteligentes". — Equipo de Hagerty Media

En definitiva, la elección entre coche, avión o tren depende de factores como la distancia, el presupuesto, la comodidad y el tipo de experiencia que se busque. ¿Tú qué prefieres?

Fuente: Hagerty