El juicio entre Elon Musk y Sam Altman ha puesto bajo los focos a algunos de los nombres más influyentes de la tecnología. Hasta ahora, han comparecido figuras como Greg Brockman, presidente de OpenAI, Jared Birchall, mano derecha de Musk, y el propio Musk. Sin embargo, uno de los personajes más relevantes del caso no ha testificado: Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind.
Hassabis es el arquitecto detrás de uno de los laboratorios de inteligencia artificial más avanzados del mundo. Fundó DeepMind en 2010 como una startup independiente y, cuatro años después, la vendió a Google por un valor estimado entre 400 y 650 millones de dólares. Desde entonces, ha dirigido algunos de los avances más significativos en IA de la compañía, como AlphaFold, una herramienta revolucionaria para la predicción de estructuras proteicas.
Aunque Hassabis no ha declarado en el juicio, su presencia es constante. Su trabajo en Google DeepMind ha redefinido el panorama de la inteligencia artificial, y su influencia se extiende más allá de los tribunales. Mientras Musk y Altman se enfrentan en una batalla legal, Hassabis sigue siendo una figura clave en la evolución de la IA, un campo que ambos disputan con vehemencia.