El estreno de El diablo viste de Prada 2 este pasado fin de semana no solo ha sido un éxito comercial, sino también una declaración contundente: el cine no necesita basarse exclusivamente en el público masculino joven para triunfar en la taquilla. Con una recaudación de 77 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos, la secuela superó las previsiones iniciales de Disney, que estimaba entre 65 y 75 millones, y casi triplicó los 27,5 millones que logró la primera película en 2006.

Aunque han pasado 20 años desde el estreno original, el cariño del público por los personajes y la historia sigue intacto. A nivel global, la película ha recaudado 233,6 millones de dólares en su primer fin de semana, convirtiéndose en el segundo estreno más taquillero del año, solo por detrás de Super Mario Bros.: La película (372,5 millones) y superando a otros títulos como Michael (219 millones) y Project Hail Mary (141 millones).

Aunque en taquilla doméstica, Michael y Project Hail Mary arrancaron con cifras más altas, el éxito de El diablo viste de Prada 2 refuerza el valor de las franquicias duraderas y el poder de la nostalgia. Disney, que ahora gestiona el catálogo de 20th Century Fox, ha demostrado una vez más su capacidad para revitalizar propiedades intelectuales clásicas, como ya hizo con Alien: Romulus, Predator: Badlands y Kingdom of the Planet of the Apes.

Además, este triunfo llega en un momento clave para el estudio, que este mayo no cuenta con un estreno de Marvel, algo poco común en los últimos años. De hecho, El diablo viste de Prada 2 superó a Thunderbolts (74,3 millones), el esperado estreno de Marvel de 2025, que además contó con un presupuesto mucho mayor. Aunque esto no resta mérito al éxito de Marvel, que está reorganizando su estrategia para el estreno de Avengers a finales de año, sí refleja un cambio en las preferencias del público.

Más allá de los números, el verdadero triunfo de El diablo viste de Prada 2 radica en su capacidad para demostrar que el cine adulto y femenino tiene cabida en un mercado dominado por blockbusters de acción. Con un reparto donde ningún protagonista supera los 40 años y una trama que conecta con audiencias de todas las edades, la película ha roto el molde de lo que los estudios suelen considerar "rentable". En un momento en que muchos cineastas evitan apostar por este tipo de historias, su éxito es una bocanada de aire fresco.