Elon Musk compareció este martes como primer testigo en el juicio que mantiene contra Sam Altman, cofundador de OpenAI. Sin embargo, su intervención sorprendió por su falta de dinamismo y aparente falta de preparación.
Esta no es la primera vez que Musk testifica en un tribunal. En su juicio por difamación, logró cautivar al jurado con su carisma, logrando una sentencia favorable. En esta ocasión, sin embargo, su testimonio resultó plano y poco convincente, con momentos en los que incluso parecía perdido.
La única excepción a su actitud apagada fue cuando alardeó de sus contribuciones a OpenAI, destacando su papel en la organización. Durante el interrogatorio directo, que busca construir una narrativa a través de preguntas, Musk centró gran parte de su testimonio en hablar de sí mismo, desviándose del tema central del juicio.
El caso acusa a Altman de desviarse de la misión original de OpenAI. Sin embargo, en lugar de abordar este aspecto, Musk dedicó gran parte de su tiempo a elogiar sus propias acciones y logros, lo que generó confusión sobre el enfoque de su testimonio.