Elon Musk ha dado un paso decisivo en la carrera por la computación en la nube con un movimiento que amenaza directamente a los mineros de Bitcoin. SpaceX ha transformado Colossus 1, uno de los mayores clústeres de inteligencia artificial del mundo, en un producto comercial de computación, abriendo una nueva vía de competencia en el mercado de infraestructura para IA.
La compañía Anthropic ha firmado un acuerdo para utilizar la totalidad de la capacidad de computación de Colossus 1 en Memphis, Tennessee. Este acuerdo proporciona a Anthropic más de 220.000 procesadores Nvidia y 300 megavatios de capacidad eléctrica, que entrarán en funcionamiento en menos de un mes. Gracias a esta colaboración, Anthropic ha duplicado los límites de uso de su modelo Claude Code en planes de pago, eliminado los límites de uso en horas punta para cuentas Pro y Max, e incrementado significativamente el volumen de solicitudes para sus modelos Claude Opus.
Este movimiento no solo consolida a SpaceX como un actor clave en el mercado de IA, sino que también representa un desafío directo para los mineros de Bitcoin, que han estado intentando reconvertirse en proveedores de infraestructura para inteligencia artificial. La competencia ya no se limita a la minería de Bitcoin o a la dificultad de la red, sino que ahora incluye a gigantes tecnológicos, plataformas de infraestructura vinculadas a Musk y empresas especializadas en computación de alto rendimiento.
La presión sobre los mineros de Bitcoin
Los mineros de Bitcoin llevan más de un año argumentando que su futuro depende menos de las recompensas por bloques y más de la capacidad de convertir la energía eléctrica en ingresos mediante la computación para IA. Este cambio de estrategia se aceleró tras el halving de 2024, que redujo las recompensas por minería y complicó aún más los márgenes de beneficio.
Según CoinShares, el cuarto trimestre de 2025 fue el más difícil para los mineros desde el halving. La caída del precio de Bitcoin y el aumento del hashrate —que alcanzó niveles récord— llevaron el hashprice a mínimos de cinco años, situándose en unos 29 dólares por petahash por segundo al día en el primer trimestre de 2026. Esta situación ha ejercido una presión adicional sobre los operadores con equipos obsoletos o costes energéticos elevados.
Como consecuencia, la economía de la minería de Bitcoin ha impulsado a varias empresas mineras públicas a diversificarse hacia la computación de alto rendimiento (HPC) y la inteligencia artificial. CoinShares estima que, a finales de este año, hasta el 70% de los ingresos de los mineros listados en bolsa podrían provenir de proyectos de IA, frente al 30% actual. Además, estas empresas han anunciado acuerdos por más de 70.000 millones de dólares en colocalización de GPU y servicios en la nube con hiperescaladores y clientes de IA hasta 2026.
Un sector dividido: mineros vs. proveedores de infraestructura
Esta transición ya se refleja en el mapa corporativo del sector. Empresas como TeraWulf, Core Scientific, Cipher y Hut 8 han evolucionado hacia operadores de centros de datos que, además de minar Bitcoin, ofrecen servicios de computación. Otras, como IREN y Bitfarms, están utilizando la minería como puente hacia la computación de alto rendimiento, mientras que algunas mantienen un enfoque más tradicional en la minería de Bitcoin y estrategias de energía de bajo coste.
Esta división se ha convertido en un factor clave para las valoraciones de los inversores. CoinShares señala que las empresas mineras con contratos de HPC asegurados cotizan con múltiplos de 12,3 veces sus ventas a 12 meses, frente a los 5,9 veces de las dedicadas exclusivamente a la minería de Bitcoin. El resultado es un sector cada vez más polarizado entre compañías de infraestructura con exposición a IA y mineros tradicionales cuyos ingresos siguen vinculados a la volatilidad del precio de Bitcoin.