En una época donde los coches de culto suelen recibir modificaciones desde el primer día, encontrar un Honda Civic EK hatchback de 2000 en estado original es como dar con una aguja en un pajar. Especialmente en una región donde la cultura del tuning está tan arraigada como en la costa oeste de Canadá. Sin embargo, alguien en la Columbia Británica ha logrado preservar este ejemplar en condiciones casi prístinas, y ahora está disponible en una subasta sin reserva en Cars and Bids.
Con menos de 24 horas para que finalice la puja, el precio actual supera los 5.000 dólares. Una cifra que, teniendo en cuenta la rareza del modelo, podría dispararse en los últimos minutos si algún fanático decide pujar con pasión.
Un coche humilde, pero con alma
Al tratarse de un vehículo canadiense, el cuentakilómetros marca 145.000 km (equivalente a unas 90.000 millas). Su equipamiento es tan básico como funcional: llantas de acero de 14 pulgadas, ventanas manuales y un motor 1.6 que, en su día, rendía 106 CV y 143 Nm de par. La transmisión es una manual de cinco velocidades, que envía la potencia a las ruedas delanteras.
El vendedor ha detallado algunos desperfectos menores, como arañazos, golpes y corrosión, esta última limitada principalmente a las llantas y a algunos componentes del chasis bajo el motor. Un daño menor si se compara con lo que suele verse en zonas con inviernos salados, como Vancouver.
Interior minimalista: un viaje al pasado
Al abrir las puertas, el conductor se encuentra con un habitáculo que evoca la sencillez de antaño. Los controles de climatización están a la izquierda, cerca del volante, mientras que la radio —que incluye un reproductor de casetes— ocupa un espacio reducido en el centro del salpicadero. Lo más destacable es la ausencia de pantallas invasivas y la presencia de rejillas de ventilación sobre el equipo de audio, algo impensable en los coches modernos.
No es necesario añadir más: este Civic EK es una rareza en un mundo donde los coches nuevos priorizan la tecnología sobre la esencia. Su futuro dueño no solo adquirirá un vehículo, sino una pieza de historia automovilística.
¿Cuánto pagará el mercado por este tesoro?
La pregunta ahora es: ¿hasta dónde llegará la puja? Con tan pocos ejemplares en circulación en su estado original, es difícil encontrar referencias. Lo único seguro es que, si el vendedor ha cuidado este coche como merece, el comprador obtendrá un diario fiable y único, más valioso que cualquier Lamborghini en un radio de 100 kilómetros.
El plazo para pujar finaliza pronto. ¿Te animarías a pujar por él?
«No es como si hubiera muchos otros con los que compararlo. Ojalá el vendedor reciba un precio justo por haber conservado su coche, y el comprador obtenga un diario sólido y fiable, más raro que cualquier Lamborghini en un radio de 100 kilómetros».