Un investigador de seguridad ha puesto de manifiesto los graves fallos de seguridad en los robots cortacésped inteligentes de la marca Yarbo. Andreas Makris, experto en ciberseguridad, logró hackear uno de estos dispositivos desde casi 6.000 millas de distancia para demostrar sus vulnerabilidades.
El experimento consistió en tumbar a un voluntario en el suelo y activar el robot, que pesa alrededor de 200 libras (90 kg). Makris controló el dispositivo de forma remota, acercándolo peligrosamente al cuerpo del voluntario hasta el punto de que las cuchillas casi lo rozaban. El investigador asegura que, de no haber detenido el robot a tiempo, podría haber causado lesiones graves.
Este caso subraya los riesgos asociados a los dispositivos conectados a internet que carecen de medidas de seguridad adecuadas. Makris explicó que los fallos permitían a un atacante tomar el control total del robot, modificando su ruta o incluso activando funciones peligrosas sin el consentimiento del usuario.
La empresa Yarbo no ha emitido aún una respuesta oficial sobre el incidente. Sin embargo, el investigador ya ha compartido sus hallazgos con la compañía para que puedan corregir las vulnerabilidades detectadas.