La NASA ha anunciado el inicio de una nueva fase en su programa Artemis, con el entrenamiento de astronautas utilizando el prototipo del módulo lunar tripulado desarrollado por Blue Origin. Este avance marca un hito crucial en la preparación para las misiones tripuladas a la Luna, previstas para 2028.

El prototipo, conocido como Blue Moon, será sometido a pruebas exhaustivas en las instalaciones de la NASA. Estas simulaciones permitirán a los astronautas familiarizarse con los sistemas de aterrizaje, despegue y operaciones en la superficie lunar. Además, se evaluarán aspectos críticos como la seguridad, la ergonomía y la funcionalidad del módulo.

Según declaraciones de la agencia espacial, el entrenamiento con el prototipo es esencial para garantizar el éxito de las futuras misiones Artemis. Pam Melroy, administradora adjunta de la NASA, destacó que «este paso refuerza nuestro compromiso con la exploración lunar sostenible y la colaboración con socios comerciales».

Colaboración público-privada en la exploración lunar

El desarrollo del módulo lunar de Blue Origin forma parte del programa Human Landing System (HLS) de la NASA, que busca establecer una presencia humana permanente en la Luna. Blue Origin, junto a otras empresas como SpaceX y Dynetics, compite por obtener contratos para el diseño y construcción de los sistemas de aterrizaje lunar.

El prototipo de Blue Origin incluye tecnologías innovadoras, como motores de hidrógeno líquido y oxígeno líquido, que prometen mayor eficiencia y seguridad en comparación con sistemas anteriores. Además, el diseño contempla la capacidad de transportar tanto carga como astronautas, lo que amplía su versatilidad para futuras misiones.

Próximos pasos y desafíos

Antes de las misiones tripuladas, la NASA y Blue Origin realizarán una serie de pruebas no tripuladas para validar el rendimiento del módulo. Estas pruebas incluirán simulaciones de aterrizaje en condiciones similares a las lunares, así como evaluaciones de los sistemas de soporte vital y comunicación.

Uno de los mayores desafíos será garantizar la precisión y seguridad durante el aterrizaje en la superficie lunar, especialmente en regiones como el polo sur lunar, donde se planea establecer una base permanente. La NASA también está trabajando en la integración de este módulo con el cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orion, que transportará a los astronautas desde la Tierra hasta la órbita lunar.

«La colaboración con Blue Origin y otros socios comerciales es fundamental para acelerar nuestro regreso a la Luna y sentar las bases para futuras misiones a Marte».
— Declaración de la NASA.

Con el entrenamiento ya en marcha, la NASA reafirma su compromiso de llevar a la humanidad de vuelta a la Luna en esta década, cumpliendo así con los objetivos establecidos en el programa Artemis.

Fuente: Engadget