La actriz Lucy Liu, conocida por su papel en *Charlie's Angels*, reveló que a los 22 años le diagnosticaron erróneamente un cáncer de mama, lo que derivó en una cirugía innecesaria. El tumor resultó ser benigno, pero el episodio marcó un antes y después en su relación con la salud y la medicina.
«Aprendí mucho sobre mí misma. Fue el inicio de aprender a defenderme, tanto en mi salud como en otros aspectos de mi vida», declaró Liu a Healthline. «Me di cuenta de la importancia de no quedarme callada, de cuestionar y, sobre todo, de buscar una segunda opinión».
En 1991, Liu no conocía opciones como mamografías o ecografías para detectar posibles anomalías. «Solo fui al médico, me programaron la cirugía y no volví a pensar en ello», explicó. «Hoy tengo mucha más curiosidad por mi salud que entonces».
La importancia de las segundas opiniones médicas
El doctor Mikkael Sekeres, jefe de Hematología del Sylvester Comprehensive Cancer Center (Universidad de Miami), subraya que buscar una segunda opinión es crucial, especialmente en diagnósticos oncológicos. «El cáncer es una enfermedad grave y, en ocasiones, su diagnóstico puede ser complejo», advierte.
Un estudio realizado en su centro comparó los diagnósticos de síndromes mielodisplásicos (un tipo de leucemia) entre patólogos de hospitales comunitarios y expertos centralizados. Los resultados fueron alarmantes: el 20% de los diagnósticos fueron erróneos, y el 10% de los pacientes recibió el tratamiento equivocado por un diagnóstico incorrecto.
«Tienes la obligación contigo mismo de buscar una segunda opinión, tanto para el diagnóstico como para el tratamiento adecuado», afirma Sekeres.
Liu promueve las revisiones preventivas
Como parte de la campaña Every Breakthrough Matters de Pfizer, Liu aboga por la importancia de las revisiones médicas periódicas. «Sabemos que 1 de cada 3 personas será diagnosticada con cáncer en algún momento de su vida. Eso debería ser motivo suficiente para tomar conciencia y acudir a revisiones anuales», señala.
Datos de 1975 a 2020 demuestran que los programas de detección precoz han salvado más de 1,3 millones de vidas en EE.UU. según la siguiente distribución:
- Mamografías: redujeron un 26% las muertes por cáncer de mama.
- PSA (antígeno prostático específico): disminuyeron un 20% las muertes por cáncer de próstata.
- Citología vaginal (test de Papanicolaou): redujeron un 16% las muertes por cáncer de cuello uterino.
- Colonoscopias y otras pruebas: evitaron un 74% de las muertes por cáncer colorrectal.
«Una prueba de detección identifica el cáncer antes de que aparezcan los síntomas, incluso antes de que tú o tu médico notéis algo», explica Sekeres. «Hoy, estas pruebas son más precisas y menos invasivas que nunca».