Cada día, una persona de 73 años toma seis pastillas: cuatro de ellas son medicamentos recetados y las otras dos, de venta libre. Lleva un control riguroso de su tratamiento, pero en los últimos meses ha observado algo preocupante: sus pastillas cambian de color y forma sin previo aviso.

La última sorpresa llegó con una recarga de su medicación. Lo que antes era una pastilla azul ahora era amarilla. No era la primera vez que ocurría. Hace unos meses, una cápsula blanca y azul se transformó en blanca y morada. Antes de eso, una pastilla rosa se volvió azul. Estos cambios, aunque puedan parecer menores, generan confusión y aumentan el riesgo de errores en la administración de los fármacos.

La situación no es exclusiva de este paciente. En los últimos años, muchos mayores han reportado alteraciones similares en sus medicamentos, lo que ha generado preocupación entre profesionales sanitarios y familiares. La falta de estandarización en la apariencia de los fármacos, sumada a los cambios frecuentes en los proveedores de genéricos, dificulta la identificación correcta de las pastillas.

Los expertos advierten que estos cambios pueden llevar a confusiones peligrosas, especialmente en personas con múltiples tratamientos o problemas de memoria. La identificación clara de los medicamentos es crucial para evitar sobredosis, interacciones peligrosas o la omisión de dosis esenciales.

Ante esta problemática, algunos pacientes optan por usar pastilleros con compartimentos etiquetados o sistemas de dosificación personalizados. Otros recurren a aplicaciones móviles que ayudan a identificar las pastillas mediante códigos de barras o imágenes. Sin embargo, estas soluciones no siempre son accesibles para todos los mayores, especialmente aquellos con limitaciones tecnológicas.

La industria farmacéutica argumenta que los cambios en el color y la forma de los medicamentos suelen deberse a variaciones en los excipientes o a la sustitución de proveedores. Aunque estas modificaciones no afectan la eficacia del fármaco, sí pueden generar desorientación en los pacientes.

Mientras tanto, organizaciones de pacientes y profesionales sanitarios piden mayor regulación para garantizar que los medicamentos mantengan una apariencia consistente, al menos durante el tiempo que dure un tratamiento. Hasta entonces, muchos mayores seguirán enfrentándose a la incertidumbre de no reconocer sus propias pastillas.

Fuente: STAT News