La actriz ganadora del Oscar, Nicole Kidman, ha decidido emprender una nueva etapa profesional tras la pérdida de su madre en 2024. En un giro inesperado, Kidman se está formando como doula de muerte, un rol que proporciona apoyo no médico a personas en sus últimos días, centrado en el bienestar emocional, práctico y espiritual.

Su anuncio ha generado un impacto significativo en la visibilización de esta profesión y en la necesidad de mejorar los cuidados al final de la vida. Kidman compartió su decisión durante una charla en la Universidad de San Francisco, donde explicó cómo la experiencia de acompañar a su madre en sus últimos momentos la inspiró a explorar este camino.

«Cuando mi madre estaba falleciendo, se sentía sola y, por mucho que la familia intentara ayudar, había límites», declaró Kidman, según recoge el San Francisco Chronicle. «Entonces pensé: ‘Ojalá existieran personas que pudieran estar ahí de manera imparcial, ofreciendo consuelo y cuidado’».

La actriz también profundizó en su motivación durante un evento de HISTORYTalks en Filadelfia. «Recientemente di una charla donde anuncié que me estaba formando como doula de muerte, y la reacción del público fue de confusión o curiosidad», explicó. «Pero descubrí que tengo el perfil necesario para este trabajo. Es fascinante y hermoso».

Kidman destacó que, aunque el sufrimiento siempre existe, contar con personas capacitadas para acompañar en estas etapas puede aliviar el dolor. «Si hay alguien que puede ayudar a que estos momentos sean menos dolorosos, y sientes esa conexión en el corazón, es maravilloso», afirmó.

¿Qué es una doula de muerte?

Según la Asociación Internacional de Doulas al Final de la Vida, una doula de muerte —también llamada doula al final de la vida— es «un acompañante no médico que ofrece apoyo personalizado y compasivo a personas, familias y sus círculos cercanos durante el proceso de muerte, pérdida y mortalidad». Su labor incluye proporcionar cuidados psicosociales, emocionales, espirituales y prácticos para garantizar la dignidad en el proceso de morir.

Estos profesionales no sustituyen a médicos o enfermeras, sino que trabajan en colaboración con los equipos sanitarios para complementar la atención. Entre sus funciones destacan:

  • Ofrecer compañía y escucha activa a la persona en sus últimos días.
  • Facilitar conversaciones sobre la muerte y ayudar a normalizar el tema.
  • Apoyar a las familias en la gestión emocional y logística.
  • Respetar los deseos y valores del paciente en todo momento.

Su enfoque se basa en el respeto, la empatía y la humanización de un proceso que, a menudo, se aborda desde lo clínico.

El impacto de su anuncio

El compromiso de Kidman con esta causa ha puesto el foco en la importancia de los cuidados al final de la vida, un tema que sigue siendo tabú en muchas sociedades. Su visibilidad como figura pública puede contribuir a normalizar la conversación sobre la muerte y a reconocer el valor de estos profesionales en la sociedad.

«Es un trabajo que requiere una personalidad específica, pero yo encajo en ese perfil», aseguró la actriz. «Y lo más importante es que, si podemos aliviar el sufrimiento en estos momentos, vale la pena explorarlo».

Fuente: Healthline