Financiación federal retirada para tiras reactivas de fentanilo
La administración Trump ha dejado de financiar con fondos federales las tiras reactivas que permiten detectar si una sustancia contiene fentanilo u otros opiáceos peligrosos. Según una carta de la Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA), los fondos públicos ya no podrán destinarse a la compra de estos dispositivos, lo que incrementa el riesgo de sobredosis mortales.
Las tiras, que cuestan alrededor de 1 dólar cada una, también identifican sustancias como la xilacina o la medetomidina, anestésicos veterinarios vinculados a muertes por sobredosis en humanos. Su bajo coste y utilidad para analizar drogas en polvo o pastillas las convierten en una herramienta clave para la reducción de daños.
Reacciones de organizaciones sanitarias
La decisión ha generado estupor entre expertos en salud pública. Maritza Perez Medina, directora de política federal de la Drug Policy Alliance, calificó las tiras como "una herramienta vital para salvar vidas". "La gente está atónita. Hay mucha confusión sobre el origen de esta medida", declaró a CBS News.
La carta de la SAMHSA se basa en una orden ejecutiva de julio de 2025 del presidente Trump, que prohíbe a la agencia usar sus fondos en programas que "faciliten el uso de drogas ilegales". Un portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) aclaró que la medida busca evitar "prácticas incompatibles con las leyes federales".
Impacto en la prevención de sobredosis
En 45 estados y Washington D.C., las tiras reactivas no se consideran parafernalia de drogas. Además, estados como Nevada y California ofrecen información en línea sobre dónde conseguirlas. En 2018, el Congreso protegió su uso, y hasta julio de 2025, la SAMHSA seguía permitiendo su financiación.
Sin embargo, la nueva política dejará a numerosas organizaciones sin recursos esenciales. Shreeta Waldon, directora ejecutiva de la Kentucky Harm Reduction Coalition, reveló que su organización perderá una subvención de 400.000 dólares y solo le quedan existencias para un mes tras repartir 48.465 tiras en el primer trimestre de 2026.
"No tiene sentido que, un día, algo sea un protocolo basado en evidencia, y al siguiente, por el clima político, deje de serlo. Si se siguiera la ciencia y los datos, nunca tomaríamos este camino", declaró Waldon.
Contexto político y salud pública
Esta decisión se enmarca en una serie de políticas sanitarias controvertidas impulsadas por la administración Trump, como el desincentivo a las vacunas o los recortes en investigación contra el cáncer. Paradójicamente, las sobredosis afectan a todas las regiones, incluidas las zonas rurales donde el apoyo al presidente es mayor. Ahora, muchas de estas comunidades perderán una herramienta crítica para salvar vidas.