Cada año, el Milan Design Week transforma la capital italiana en un escenario global donde el diseño, el arte y la innovación convergen. Con más de medio millón de visitantes procedentes de todo el mundo, esta cita se ha convertido en un referente para los profesionales del sector y los apasionados del buen gusto.
Más allá del emblemático Salone del Mobile, la feria de mobiliario más grande del mundo, que ocupa un recinto de casi 1,2 km en Rho, el evento se extiende por toda la ciudad con exposiciones, instalaciones efímeras y puertas abiertas en palacios históricos. Algunas de estas propuestas son tan exclusivas que requieren hacer cola en edificios centenarios para acceder a obras que desafían la imaginación.
Instalaciones que desafían los sentidos
Aunque es imposible abarcar todo lo que ofrece el Milan Design Week, estas son siete propuestas que destacaron por su originalidad y capacidad para sorprender:
1. Edible Reveries: el arte de comer diseño
¿Quién puede resistirse a un capricho que, además, se puede morder? Edible Reveries, una instalación efímera de Barilla, invitó a los visitantes a probar el futuro de la pasta. En colaboración con Studio Yellowdot, la marca presentó su nueva línea Artisia, cuyas formas intrincadas —imposibles de lograr con métodos tradicionales— se consiguen mediante impresión 3D con sémola y agua.
El espacio, decorado con sofás de madera en forma de fideos no comestibles, servía como escenario para degustar pequeñas porciones de pasta que estallaban en la boca como diminutos dumplings. Aunque la experiencia fue breve, el mensaje quedó claro: el diseño puede ser tan delicioso como funcional. Eso sí, la producción limitada —solo 36 piezas por lote— mantiene el producto como un objeto de deseo, con precios que rondan los 18 euros en su tienda online.
2. Salone Raritas: el lujo de lo único
En un evento dominado por el mobiliario de producción masiva, Salone Raritas emergió como una alternativa refrescante. Esta nueva sección, en su primer año, reunió piezas de colección únicas: desde columnas de mármol antiguo hasta muebles vintage de edición limitada, con precios que oscilaban entre los miles y los cientos de miles de euros.
Entre las obras expuestas, destacó Plume, una escultura de Sabine Marcelis que cautivó por su sencillez y elegancia. Con burbujas flotando en aceite dentro de un bloque de acrílico rosa, la pieza evoca la magia de un juguete gigante, pero con la sofisticación de un objeto de arte contemporáneo. Para los amantes del diseño, fue un recordatorio de que lo exclusivo siempre tiene un lugar en el mercado.
Más allá de lo convencional
El Milan Design Week no solo se limita a muebles y objetos. Durante esos días, la ciudad se llena de propuestas que desafían las convenciones, como:
- Instalaciones efímeras en espacios históricos: Desde palacios del siglo XVII hasta almacenes industriales reconvertidos, los edificios milaneses se convierten en lienzos para artistas y diseñadores.
- Experiencias inmersivas: Proyecciones, sonidos y texturas que transforman la percepción del espacio, como la instalación de Barilla o las esculturas interactivas de Salone Raritas.
- Gastronomía y diseño: No solo se trata de comer, sino de vivir una experiencia sensorial donde el alimento se convierte en arte, como demostró la instalación de pasta 3D.
Aunque el Salone del Mobile sigue siendo el epicentro del evento, son las propuestas alternativas las que, año tras año, roban el protagonismo. Porque, al fin y al cabo, el diseño no es solo funcionalidad: es emoción, sorpresa y, a veces, incluso un bocado.