Las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump están generando un fuerte impacto en la comunidad cubanoamericana, especialmente en Florida, un estado clave para las elecciones de noviembre. Según un análisis del Instituto Cato, citado por el Miami Herald, las detenciones de inmigrantes cubanos por parte de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) se han incrementado en un 463% desde diciembre de 2024. Paralelamente, las aprobaciones de residencia permanente (green cards) para cubanos han caído un 99,8%, casi paralizando el programa.
Antes de la segunda presidencia de Trump, los cubanos en EE.UU. podían acceder fácilmente a la residencia permanente bajo la Ley de Ajuste Cubano, que permitía solicitarla tras 366 días de estancia. Sin embargo, en diciembre de 2024, USCIS (Servicio de Ciudadanía e Inmigración) suspendió todas las solicitudes de residencia y ciudadanía para 18 países, incluyendo Cuba, dejando a miles de inmigrantes en riesgo de deportación.
Florida alberga a 1,3 millones de personas de origen cubano, el 64% de ellos en el área de Miami-Dade. Aunque las redadas migratorias han sido menos mediáticas que en otros estados como Minnesota, la presión sobre la comunidad cubana es cada vez mayor. Los republicanos dependen del voto cubanoamericano en Florida, donde el 70% apoyó a Trump en 2024. Sin embargo, el endurecimiento de las políticas migratorias está generando un malestar creciente.
«Los mismos cubanos que llevan años aquí no se dan cuenta de que Trump actúa igual que Fidel». Así lo declaró Daimarys Hernández, una manicurista cuyo esposo estaba a la espera de deportación en el Centro de Detención Krome (Florida) cuando lo dijo en octubre al diario El País.
Este cambio de percepción podría debilitar el apoyo tradicional de la comunidad cubana a los republicanos, especialmente en un estado donde el voto latino es decisivo. Mientras tanto, las organizaciones proinmigración advierten sobre el aumento de deportaciones y la vulnerabilidad de familias enteras.