Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos avanzan en la construcción de megaprisiones para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas y Maryland, pese a la oposición local, demandas judiciales y una investigación federal.
Un memorando interno de ICE, revelado por The Washington Post, indica que los funcionarios evalúan qué trabajos pueden realizarse en un almacén cerca de Hagerstown (Maryland), incluso después de que un juez bloqueara la construcción. El DHS firmó en marzo un contrato de 113 millones de dólares con la empresa contratista KVG —sin experiencia en centros de detención— para operar la instalación en Maryland, con posibilidad de ampliarlo a 642 millones en tres años.
El mes pasado, un juez de Baltimore emitió una medida cautelar contra el proyecto al considerar que las cuatro letrinas y dos fuentes de agua no eran suficientes para albergar a 1.500 personas. Sin embargo, esta semana, autoridades del condado de Washington (Maryland) confirmaron que ICE realizará una evaluación ambiental del terreno, a pesar de que inicialmente el gobierno argumentó que las reformas no representaban un riesgo ambiental.
Además, fuentes consultadas por el Post revelaron que ICE planea adjudicar contratos para supervisar la construcción y operación de almacenes adquiridos este año en San Antonio y cerca de El Paso. En ambos casos, las compras han generado controversia.
En San Antonio, ICE pagó 66 millones de dólares por un almacén valorado en 37 millones, según denunció el comisionado del condado Tommy Calvert, quien calificó la operación como «apestosa de corrupción». En Socorro (Texas), la agencia adquirió un almacén de una empresa de Delaware por 122 millones, sin notificar previamente a las autoridades locales. El Departamento de Inspector General del DHS anunció el jueves que investigará si las compras se realizaron de manera «rentable». Según datos de CoStar, el DHS pagó un promedio del 13% por encima del valor de mercado en ocho estados.
La polémica se intensifica en El Paso, donde ya opera el mayor centro de detención de ICE, Camp East Montana. En sus primeros 50 días, acumuló 60 violaciones al código federal. Ahora, el expresidente Donald Trump propone construir ocho centros similares —e incluso más grandes—.