Washington D.C. alberga uno de los monumentos más emblemáticos de Estados Unidos, y ahora enfrenta un cambio que genera controversia. El pasado mes, el presidente Donald Trump anunció su intención de pintar la piscina del Lincoln Memorial de color "azul bandera estadounidense".

Con 619 metros de largo y 52 metros de ancho, esta icónica estructura ha mantenido tradicionalmente un color neutro que refleja su entorno. Sin embargo, la propuesta del mandatario alteraría tanto su apariencia como su significado histórico.

Ante esta decisión, la Fundación Cultural Landscape, una organización sin ánimo de lucro con sede en Washington dedicada a la preservación del patrimonio paisajístico, ha presentado una demanda contra la administración Trump.

En el recurso judicial, interpuesto el pasado 11 de mayo, la fundación argumenta que "la aplicación de pintura azul en la cuenca de la piscina del Lincoln Memorial, ubicada en el National Mall, se realiza en violación de la ley federal".

El National Mall y sus monumentos, incluido el Lincoln Memorial, están inscritos en el Registro Nacional de Lugares Históricos, lo que les otorga protección legal específica. Cualquier modificación, como cambiar el color de la piscina, debe someterse al Artículo 106 de la Ley de Preservación Histórica Nacional, que exige consultar con las partes interesadas y el público antes de proceder.

Charles A. Birnbaum, presidente y director ejecutivo de la Fundación Cultural Landscape, declaró a Fast Company que "estas son las vías legales para evitar, minimizar y mitigar cualquier efecto adverso. El gobierno no está siguiendo este proceso".

La demanda, presentada contra el Departamento del Interior y el Servicio de Parques Nacionales, busca una orden judicial temporal y una medida cautelar preliminar para detener las obras, que ya han comenzado.

Para ser incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos, un espacio debe cumplir criterios específicos, entre ellos atributos inmateriales como su percepción y asociación cultural. Birnbaum señala que alterar el color de la piscina afecta precisamente esas cualidades que justificaron su inclusión en la lista.

"El cambio de color modifica la reflectividad, la materialidad y, sobre todo, la sensación que transmite el monumento", explicó Birnbaum. En un comunicado adicional, añadió: "Una cuenca teñida de azul es más propia de un resort o parque temático que de un espacio histórico".

Esta no es la primera vez que la administración Trump incumple el Artículo 106. Existen polémicas similares en torno a los planes de repintar el Edificio Ejecutivo Eisenhower, la construcción de un gran salón de baile estatal —para lo que ya se demolió el ala este de la Casa Blanca— y la pavimentación del Jardín de las Rosas de la Casa Blanca. Además, el mandatario avanza con proyectos como el Arco del Triunfo.

La acción legal emprendida por la Fundación Cultural Landscape es solo una de las muchas iniciativas que buscan exigir responsabilidad y debido proceso en las modificaciones del entorno construido. Birnbaum subrayó que la organización actúa "porque la ley debe cumplirse".