El sistema ferroviario de cercanías más transitado de Norteamérica, el Long Island Rail Road (LIRR), podría quedar paralizado este fin de semana si no se logra un acuerdo con los sindicatos antes de la medianoche del sábado. La falta de consenso amenaza con desencadenar una huelga o un cierre patronal, lo que afectaría a más de 250.000 viajeros diarios que dependen de este servicio.
Negociaciones en un momento decisivo
Tras meses de negociaciones infructuosas, cinco sindicatos que representan a unos 3.500 trabajadores del LIRR —entre maquinistas, operarios y señaleros— advirtieron esta semana que el plazo para evitar una paralización se agota. La última prórroga, impulsada por la administración de Donald Trump en septiembre, no logró avances significativos, dejando a ambas partes con solo 60 días para resolver sus diferencias.
El Metropolitan Transportation Authority (MTA), que gestiona el LIRR, ha anunciado planes de emergencia para mitigar el impacto. Entre ellos, ofrecerá autobuses gratuitos y limitados durante las horas punta de la mañana y la tarde, conectando las estaciones del LIRR con paradas de metro en el distrito de Queens (Nueva York). La gobernadora Kathy Hochul ha instado a los usuarios a teletrabajar si es posible, ya que estos autobuses están prioritariamente destinados a trabajadores esenciales.
Ofertas y contraofertas en la mesa
Las negociaciones han girado en torno a las condiciones salariales. El MTA propuso inicialmente un aumento del 9,5% en tres años, alineado con lo acordado por otros trabajadores del sistema. Sin embargo, los sindicatos exigían un 6,5% anual durante cuatro años, lo que sumaría un 16% en total. Tras reuniones a puerta cerrada esta semana, el negociador jefe del MTA, Gary Dellaverson, anunció una nueva oferta: un aumento efectivo del 4,5% en el cuarto año, en forma de pagos únicos y no de subidas salariales continuas.
Dellaverson aseguró en una rueda de prensa que «la diferencia entre las posturas no es insalvable» y que el desacuerdo se reduce a términos económicos. «Ya no hay complejidades adicionales; solo queda el aspecto monetario», declaró. Sin embargo, Kevin Sexton, portavoz de los sindicatos, calificó la oferta de «lejos de ser cercana a un acuerdo» y advirtió que cualquier propuesta por debajo de sus demandas equivaldría a una «reducción de los salarios reales» debido al aumento del coste de vida.
Antecedentes y riesgos
El LIRR es el ferrocarril de cercanías más utilizado de EE.UU., con una media de 250.000 pasajeros diarios. Su última huelga, en 1994, duró dos días. En 2014, una paralización inminente se evitó gracias a un acuerdo alcanzado por el entonces gobernador Andrew Cuomo. La gobernadora Hochul, por su parte, ha criticado en el pasado las «peticiones egoístas» de los sindicatos, advirtiendo que podrían «desestabilizar la economía local».
Aunque esta semana se han registrado «señales positivas» en las conversaciones, los portavoces del MTA no respondieron a solicitudes de comentarios. Los sindicatos, por su parte, confirmaron que las negociaciones continuarán, pero sin garantías de un desenlace cercano.