Una operación millonaria basada en coches comunes
Una red de robo de piezas de automóviles valoradas en más de 1,2 millones de dólares ha sido desmantelada en Nueva York. Las autoridades han vinculado a más de una docena de personas con una organización criminal que habría cometido 252 delitos relacionados con vehículos en toda la ciudad.
Según los fiscales, los acusados enfrentan una acusación de 971 cargos. La investigación reveló que el grupo se centraba en modelos comunes como Honda y Toyota, ya que son más fáciles de mover y más difíciles de rastrear en el mercado de segunda mano.
Métodos de actuación de la banda
Los sospechosos operaban entre la medianoche y las cinco de la madrugada, utilizando vehículos robados para desplazarse entre sus objetivos. Una vez sustraído un coche, desmontaban sus piezas con rapidez.
Las autoridades detallan que la banda robó 11 coches completos, al menos 69 catalizadores y las ruedas de 172 vehículos. El valor total de los daños y las piezas sustraídas asciende a 1.926.358 dólares: 724.669 en daños y 1.201.689 en propiedad robada.
Piezas difíciles de rastrear
Componentes como ruedas o catalizadores carecen de marcas identificables una vez separados del vehículo, lo que facilita su venta en plataformas online y dificulta su recuperación. Gran parte del botín fue comercializado rápidamente a través de mercados digitales en todo el país.
Los investigadores también descubrieron que la banda utilizaba garajes públicos como zonas de almacenamiento, tanto antes como después de los robos. En un caso, la policía incautó una maleta con más de 100.000 dólares en efectivo vinculados a la operación.
¿Por qué se centraban en coches comunes?
La elección de modelos populares como Honda o Toyota respondía a una estrategia clara: eran más fáciles de transportar y vender. Esta decisión, aunque aparentemente sencilla, complicó las labores de investigación y permitió que la red operara durante más tiempo sin ser detectada.
La operación, calificada como "impresionante" por las autoridades, destaca la sofisticación de este tipo de redes criminales, que aprovechan la demanda de piezas de repuesto y la dificultad para rastrear componentes sustraídos.