Tres ciudadanos australianos han sido condenados por intentar introducir de manera ilegal 22,4 kg de cocaína en el país, ocultos dentro de cinco impresoras de la marca Xerox. El plan, desmantelado en 2019 por las autoridades, buscaba burlar los controles de la Policía Federal Australiana (AFP) y la Fuerza de Fronteras de Australia (ABF).
Según el comunicado oficial emitido por ambas instituciones, los acusados fueron sentenciados tras reconocer su participación en el intento de contrabando. La droga, con un valor estimado en el mercado negro entre 9,3 y 12,4 millones de dólares australianos (equivalente a entre 6,7 y 9 millones de dólares estadounidenses), habría sido distribuida en el circuito ilegal si el plan hubiera prosperado.
Las autoridades detallaron que los dispositivos electrónicos, aparentemente inofensivos, fueron manipulados para albergar los paquetes de estupefacientes. Este método de ocultamiento, aunque poco común, refleja la creatividad de los grupos delictivos para eludir los estrictos controles aduaneros.
El caso, que data de 2019, salió a la luz tras una investigación conjunta entre la AFP y la ABF, que logró desarticular la operación antes de que los paquetes fueran distribuidos. Los condenados, cuyas identidades no han sido reveladas, enfrentan penas de prisión que podrían superar los cinco años, dependiendo de las circunstancias agravantes de cada caso.
Este episodio subraya los desafíos que enfrentan las autoridades australianas en la lucha contra el narcotráfico, donde los métodos de ocultamiento evolucionan constantemente. La cooperación entre agencias de seguridad y el uso de tecnología avanzada siguen siendo clave para prevenir este tipo de delitos.