Nueva York — En un giro inesperado, Disney ha adoptado una postura desafiante frente a las presiones de la administración Trump y la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC). La compañía, bajo el liderazgo de Josh D’Amaro, ha presentado un documento de 52 páginas ante la FCC, rechazando las acusaciones y amenazas regulatorias que han marcado los últimos meses.
La decisión marca un cambio radical respecto a la estrategia de apaciguamiento que mantuvo Bob Iger durante el segundo mandato de Trump. En aquel entonces, Disney llegó a pagar 16 millones de dólares en un acuerdo por difamación que muchos expertos consideraban innecesario, y suspendió temporalmente a Jimmy Kimmel tras las amenazas del entonces presidente.
Sin embargo, la situación escaló hasta un punto de no retorno. La FCC, liderada por el republicano Brendan Carr, intensificó sus investigaciones, incluyendo un análisis a las prácticas de diversidad de ocho emisoras locales de ABC. El último golpe llegó con la exigencia de renovación anticipada de sus licencias de emisión, una medida que, según expertos, obligó a Disney a tomar cartas en el asunto.
«El presidente Carr no les ha dejado otra opción que plantarse», declaró Bob Corn-Revere, asesor legal de la Fundación para los Derechos y la Expresión Individual (FIRE), en declaraciones a TheWrap.
«Primero intentaron presionar con palabras para cambiar el comportamiento de las cadenas. Pero cuando la FCC pasó a acciones regulatorias concretas, como la investigación a The View o la exigencia de renovación anticipada de licencias, se convirtió en un evento que obligaba a Disney a responder».
La comisionada demócrata de la FCC, Anna Gomez, fue una de las primeras en apoyar públicamente a Disney. En una carta dirigida a D’Amaro, Gomez elogió la decisión de la compañía por rechazar «una campaña sostenida y coordinada de censura y control».
«La lucha que se avecina no será fácil, pero la ley, los hechos y la opinión pública están de su lado. Es una batalla que merece la pena librar, y estoy convencida de que la ganarán».
Gomez también criticó la estrategia de capitulación que han seguido otras empresas, señalando que «no compra protección, sino que invita a más acoso». Su respaldo, aunque inusual en un órgano dividido como la FCC, refuerza la posición de Disney en este conflicto.
Mientras tanto, Jimmy Kimmel ha retomado su tono combativo. En su intervención durante el evento de presentación anual de Disney ante los anunciantes, el presentador de Jimmy Kimmel Live! bromeó sobre su pasado enfrentamiento con Trump:
«No pensé que volvería a veros. Y menos después de que me sacaran del aire por orden de Trump».La sala, reunida en el Centro Javits de Manhattan, estalló en aplausos al verlo subir al escenario.
Kimmel también aprovechó para criticar a CBS por cancelar The Late Show, un movimiento que muchos interpretaron como un gesto de sumisión ante las presiones políticas.
«Cuando me echaron del aire unos días, la gente canceló Disney+. ¿Por qué no cancelan Paramount+?», preguntó retóricamente, en referencia a la plataforma de Paramount Global.
Este giro en la estrategia de Disney refleja un cambio más amplio en el sector. Tras años de ceder a las demandas políticas para evitar conflictos, empresas como Disney parecen haber decidido que la mejor defensa es el ataque. Y, según analistas, podrían tener razón: la ley y la opinión pública parecen estar de su lado.