Hace unos meses, Escape Camper Van, una empresa especializada en alquiler de furgonetas camperizadas, anunció su cierre y la liquidación de toda su flota. Entre los vehículos en venta, un antiguo cliente de la marca, Will Angel, encontró una oportunidad irresistible: una furgoneta Ford Econoline de 2012 con más de 340.000 kilómetros y un interior personalizado.
Angel, que había mantenido contacto con el equipo de Escape Camper Van años atrás, decidió adquirir el vehículo tras leer la noticia. «Mi mujer y yo buscábamos algo diferente para viajar», explicó. «La compramos por unos 4.300 dólares, incluyendo tasas y trámites, y pensamos que, con un título limpio y la ITV pasada, no perdíamos mucho».
La furgoneta, apodada «Crayola» por su llamativo color, destacaba por su interior camperizado y un diseño único. Aunque su estado mecánico dejaba que desear —con amortiguadores antiguos, rótulas desgastadas y frenos traseros en mal estado—, Angel no se amedrentó. «El viaje de regreso desde el depósito de Antioch fue tranquilo, pero al inspeccionarla vimos que necesitaba cambios de líquidos y algunas reparaciones básicas», comentó.
Para mejorar su funcionalidad, el matrimonio realizó varias modificaciones: instaló neumáticos Yokohama Geolandars de su anterior vehículo, reformó el salpicadero con una pantalla CarPlay económica, construyó una nueva mesa, renovó las cortinas y colocó un suelo de imitación madera. «Alguien nos regaló una pequeña figura de cuervo, así que la añadimos como detalle decorativo», añadió Angel.
Aunque el camper no era perfecto, su bajo coste y versatilidad lo convirtieron en una opción ideal para viajar sin gastar mucho. «En el mercado californiano de coches usados, 4.300 dólares por un vehículo en estas condiciones es una ganga», aseguró. «Además, nos encanta personalizarlo y adaptarlo a nuestras necesidades».