Un cambio histórico en la política federal sobre el cannabis
Washington — El fiscal general en funciones de Donald Trump, Todd Blanche, firmó el jueves una orden que reclasifica el cannabis medicinal autorizado por los estados como una droga de menor riesgo. Esta decisión marca un giro histórico en la política federal, largamente reclamado por los defensores de la legalización.
La orden no legaliza el cannabis ni para uso médico ni recreativo a nivel federal. Sin embargo, modifica su regulación, pasando de la Lista I —reservada para sustancias sin uso médico y con alto potencial de abuso— a la Lista III, que permite un control menos estricto.
Beneficios clave de la reclasificación
- Reducción de barreras fiscales: Los operadores autorizados de cannabis medicinal podrán acceder a importantes deducciones fiscales, algo vetado hasta ahora por su clasificación en la Lista I.
- Facilita la investigación: La nueva categoría simplifica los trámites para estudiar los efectos del cannabis, acelerando avances científicos.
- Reconocimiento del valor médico: La medida refleja un cambio en la percepción federal sobre el cannabis, alineándose con los usos terapéuticos avalados por múltiples estados.
¿Qué implica este cambio?
Aunque la reclasificación no elimina las restricciones federales sobre el cannabis, sí representa un avance significativo. Los estados que han legalizado su uso medicinal podrán operar con menos obstáculos burocráticos y fiscales. Además, abre la puerta a que más instituciones investiguen sus propiedades terapéuticas sin los impedimentos actuales.
"Esta decisión es un paso en la dirección correcta, aunque aún queda mucho por hacer para normalizar el cannabis medicinal en todo el país". — Portavoz de la industria del cannabis
Reacciones y contexto
La reclasificación ha sido recibida con optimismo por parte de los defensores de la legalización, que llevan años exigiendo este cambio. Sin embargo, algunos sectores conservadores mantienen reservas sobre los efectos de una mayor normalización del cannabis.
El cannabis medicinal ya es legal en 38 estados de EE.UU., pero su estatus federal en la Lista I dificultaba su investigación y desarrollo comercial. Con esta medida, el gobierno federal da un primer paso hacia una regulación más acorde con la realidad legal de los estados.