La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, celebrada esta semana en Pekín, ha reavivado las conversaciones sobre cooperación energética entre ambas potencias. Según fuentes citadas por Reuters, funcionarios de la administración Trump han planteado la posibilidad de que China incremente sus compras de petróleo estadounidense como respuesta a las disrupciones causadas por la guerra en Irán.
Durante su intervención en CNBC, el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, confirmó que ambos líderes discutieron la posibilidad de que China adquiera «más energía estadounidense», destacando que la producción de Alaska sería una opción «natural» para el gigante asiático. Por su parte, el diario South China Morning Post, con sede en Hong Kong, informó que Trump y Xi coincidieron en la necesidad de mantener el estrecho de Ormuz abierto para «garantizar el flujo libre de energía».
¿Cooperación climática o intereses energéticos?
Antes de la cumbre, el periódico oficialista chino People’s Daily, vinculado al Partido Comunista, publicó un artículo en el que subrayaba que abordar el cambio climático requiere «esfuerzos coordinados y cooperación» entre Washington y Pekín. El medio estatal China Daily añadió que la colaboración en seguridad energética y gobernanza climática es «esencial», dado el «peso decisivo» de ambos países en las instituciones internacionales.
Sin embargo, el análisis publicado en Legal Planet matiza que la reunión no incluyó una agenda climática concreta, señalando que ambos países «avanzan en direcciones radicalmente distintas» en materia de políticas ambientales.
El Niño 2026: un fenómeno 'supercargado' con consecuencias globales
Científicos advierten que el patrón climático de El Niño, que este año tiene un 82% de probabilidades de ser «muy fuerte» según el promedio de cuatro agencias meteorológicas citadas por The Times, podría «amplificar los extremos climáticos» en 2026. El diario Independent alerta además de que este fenómeno podría verse «supercargado» por un dipolo positivo del océano Índico, aumentando los riesgos de incendios, sequías y otros eventos meteorológicos extremos.
La combinación de ambos patrones climáticos ya está generando graves consecuencias. Según datos compilados por el grupo de investigación World Weather Attribution (WWA) y citados por Reuters, los incendios forestales han alcanzado este año un «récord histórico» en África, Asia y otras regiones. Más de 150 millones de hectáreas han sido afectadas entre enero y abril, un 20% más que el récord anterior, y las condiciones podrían agravarse aún más si El Niño se intensifica.
Etiopía acelera la transición a vehículos eléctricos
Mientras el mundo enfrenta estos desafíos, Etiopía emerge como un ejemplo de transición energética en África. Según la Associated Press, los vehículos eléctricos ya representan el 8% del parque automovilístico del país, impulsados por el «aumento desorbitado de los precios del combustible y la escasez de suministro», que obligan a buscar alternativas «más limpias y económicas».
Reino Unido recorta su ayuda climática global
En contraste con los avances en Etiopía, el Reino Unido ha reducido a la mitad su contribución al Fondo Verde para el Clima de la ONU (GCF), en el marco de un «cambio de prioridades» del gobierno británico hacia el gasto militar. Según Climate Home News, esta decisión ha hecho que el país pierda su posición como principal donante del fondo, según datos de Carbon Brief.
Nueva Zelanda limita la responsabilidad climática de las empresas
En otro frente, Reuters informa que el gobierno de Nueva Zelanda planea modificar una ley clave para evitar que los tribunales puedan responsabilizar a empresas privadas por daños climáticos. Esta medida afectaría tanto a procesos en curso como a futuros, incluyendo un caso actual contra seis grandes emisores de gases de efecto invernadero.