El Coliseo de Roma, uno de los monumentos más emblemáticos del mundo, ha recuperado parte de su esplendor original gracias a una ambiciosa restauración en su lado sur. Esta zona, por la que accedían las élites del Imperio Romano para presenciar los combates de gladiadores, había sufrido graves daños a lo largo de casi dos milenios, especialmente por una serie de terremotos que erosionaron su estructura.
Un equipo de arqueólogos y arquitectos, liderado por Stefano Boeri Interiors en colaboración con el Parco Archeologico del Colosseo, ha logrado reconstruir el aspecto original de este sector del monumento. La intervención se centró en restaurar los niveles originales de las arcadas exteriores y reconstruir la crepidina, una base de dos peldaños que rodeaba el edificio, creando una plaza que ahora permite a los visitantes entender mejor cómo era el Coliseo en el año 96 d.C.
Una restauración basada en la investigación arqueológica
El proyecto se apoyó en décadas de estudios arqueológicos que revelaron la extensión original del Coliseo, parcialmente perdida debido al desarrollo urbano de Roma y al deterioro natural del monumento. Según el arquitecto Stefano Boeri, conocido por sus icónicas torres Bosco Verticale en Milán, la restauración buscaba devolver la percepción real de las dimensiones del Coliseo:
«El perímetro del Coliseo no estaba claro. El emperador accedía por ese lado, por lo que era fundamental recuperarlo. Al pisar la crepidina, el visitante tiene la sensación de estar dentro del monumento, porque el suelo que pisa es exactamente el mismo que había hace dos mil años».
Para lograrlo, el equipo recreó los pilares originales que sostenían las arcadas, utilizando bloques de mármol blanco rectangulares dispuestos en el pavimento. Esta solución visual permite intuir la estructura perdida y ofrece una experiencia más auténtica al recorrer el monumento.
Un paseo por la historia del Imperio Romano
La nueva pavimentación, con losas trapezoidales de mármol alineadas con los arcos del Coliseo, no solo recupera la estética original, sino que también invita a los visitantes a imaginar cómo era el acceso de los emperadores y las élites romanas. La restauración ha sido cuidadosamente diseñada para no alterar la esencia del monumento, sino para realzar su valor histórico.
«Queríamos que cada visitante tuviera la percepción real de las proporciones del Coliseo», explicó Boeri. «No se trata solo de restaurar, sino de hacer que la historia cobre vida».