Dallas ha inaugurado Halperin Park, un innovador parque de 2,8 hectáreas construido sobre 14 carriles de la autopista I-35E en el barrio de Oak Cliff. Tras décadas de división urbana, este proyecto de 300 millones de dólares recupera un espacio antes inaccesible, ofreciendo zonas de recreo, zonas verdes y áreas para eventos.
El parque, diseñado por los estudios de arquitectura HKS y paisajismo SWA, no solo proporciona un espacio público de calidad, sino que también busca reconectar una comunidad históricamente fragmentada. La construcción de la autopista I-35E en los años 50 dividió Oak Cliff, una zona que en su día albergó una próspera comunidad afroamericana. Como ocurrió en muchas ciudades de EE.UU., la autopista y la posterior falta de inversión dejaron profundas heridas en el barrio.
«Aunque es un parque para reconectar comunidades, queríamos que los vecinos se sintieran parte del diseño y la programación», explica Todd Strawn, director del estudio SWA en Dallas y líder del proyecto. Durante su desarrollo, se implementó un plan comunitario basado en la participación ciudadana, priorizando mejoras como el acceso escolar, la creación de sombra y la reducción del efecto isla de calor.
Un espacio para la recreación y el desarrollo económico
Halperin Park combina zonas de ocio con oportunidades para el desarrollo local. Los niños pueden disfrutar de columpios y fuentes refrescantes, mientras que el escenario al aire libre permite conciertos y eventos culturales. La gran zona de césped es ideal para picnics o simplemente relajarse con un libro. Además, los arquitectos diseñaron una terraza elevada con vistas panorámicas a Dallas, el zoo y el sur de la ciudad, antes oculto por la autopista.
«Al subir allí, tienes unas vistas espectaculares de Downtown, el zoo y el sur de Dallas, con una densa cubierta vegetal que antes no se percibía», señala Strawn. Esta terraza también funciona como techo de un pabellón multiusos, que alberga eventos y puestos de comida. Cerca hay espacio para food trucks y un edificio cerrado para actividades en interiores.
Russell Crader, director global de artes y cultura en HKS, destaca la flexibilidad del parque: «Tenemos un kit de herramientas que permitirá adaptarlo a diferentes usos con el tiempo».
Con proyectos como Halperin Park, Dallas sigue el ejemplo de otros como Klyde Warren Park, que en 2012 revitalizó una zona sobre una autopista en el centro de la ciudad. Estos espacios no solo mejoran la calidad de vida, sino que también reparan el daño causado por décadas de infraestructuras divisorias.