Un reciente sondeo del AP-NORC Center for Public Affairs Research ha revelado un aumento del descontento entre los votantes republicanos hacia la gestión de Donald Trump en la crisis del coste de vida, una de sus principales promesas electorales.
Según los datos, el 47% de los republicanos desaprueban su actuación en este ámbito, una cifra que se dispara hasta el 60% entre los menores de 45 años. Entre los votantes mayores del Partido Republicano (GOP), la desaprobación alcanza el 40%. Estas cifras reflejan un empeoramiento respecto a meses anteriores, lo que podría ser una señal de alerta para el partido de cara a las elecciones de noviembre.
Aunque su aprobación global entre los republicanos sigue siendo del 67%, la insatisfacción con la economía y el aumento de los precios de la gasolina están generando malestar en la base electoral.
Trump pierde apoyo más allá del Partido Republicano
Mientras tanto, el presidente enfrenta un creciente rechazo entre el conjunto de la población estadounidense. Su índice de aprobación general se sitúa en un 33%, mientras que su gestión económica solo es respaldada por el 30% de los ciudadanos, ocho puntos menos que el mes anterior.
Además, el 68% de los estadounidenses desaprueban su manejo de la guerra conjunta entre EE.UU. e Israel contra Irán y Líbano. La combinación de estos factores está erosionando su popularidad en un momento en el que los votantes priorizan la estabilidad económica y la gestión de conflictos internacionales.
La crisis de costes y la inflación, principales preocupaciones
Millones de ciudadanos estadounidenses luchan por hacer frente al encarecimiento de los productos básicos, una situación que se agrava con la escalada de precios en la gasolina y la percepción de una nueva guerra sin fin. Aunque Trump ha utilizado sus redes sociales para criticar a sus detractores, sus mensajes no han logrado calmar el descontento social.
Con las elecciones legislativas a ocho meses vista, el panorama político se vuelve cada vez más incierto para el mandatario. La combinación de una economía en tensión y una creciente impopularidad podría complicar su estrategia de reelección.