Un tribunal federal de Texas ha dictado sentencia contra Thomas Fry, exsargento de la policía de Dallas, condenándolo a 28 meses de prisión por el robo y la venta ilegal de armas de servicio pertenecientes al departamento.
Según los registros judiciales, Fry admitió ante el tribunal que sustrajo tres pistolas de servicio en los meses de junio y julio de 2022. Posteriormente, las armas fueron vendidas a una tienda de empeños ubicada en Oklahoma.
El caso salió a la luz tras una investigación que reveló la desaparición de las armas del arsenal policial. Las autoridades confirmaron que las pistolas, propiedad del Departamento de Policía de Dallas, fueron utilizadas indebidamente por Fry, quien las comercializó sin autorización.
Durante el proceso judicial, Fry se declaró culpable de los cargos presentados en su contra, lo que permitió agilizar el procedimiento y evitar un juicio prolongado. La sentencia refleja la gravedad de los hechos, considerando el riesgo que implica el desvío de armas de fuego en manos de personal policial.
Este caso subraya la importancia de los protocolos de seguridad en el manejo de armamento institucional y las consecuencias legales derivadas de su incumplimiento.