Si te has preguntado alguna vez cómo es sufrir una conmoción cerebral, este relato en primera persona te lo explica. Aunque no es una experiencia común como ir al cine o jugar videojuegos, conocer los detalles puede ser útil para entender sus consecuencias.

¿Cómo se produce una conmoción cerebral?

La mayoría de las veces, no hace falta buscarla: llega sin aviso. En mi caso, todo ocurrió tras un paseo en bicicleta por una zona en obras y mal iluminada. Aunque llevaba casco y iba a velocidad moderada, un simple descuido bastó para cambiar todo.

Al caer, no recuerdo el impacto, pero sí el momento en que me di cuenta de que gritaba sin control. Mi cara y manos rozaban el asfalto, y al intentar levantarme, descubrí que mis cordones se habían enredado en el manillar. Aunque volví al lugar al día siguiente, sigo sin saber qué me hizo perder el equilibrio.

Los primeros síntomas y el diagnóstico

Algunos ciclistas se detuvieron para ayudarme, pero intenté restar importancia al accidente. Al llegar a una zona con luz, usé el móvil para verme la cara y descubrí que estaba cubierta de sangre. Lo que creía que eran piedras en la boca eran, en realidad, fragmentos de uno de mis dientes frontales.

Para evitar asustar a más gente, caminé hasta casa cubriéndome la cara con el brazo, como en una película de terror. Fue entonces cuando empecé a ver manchas y a sentirme desorientado. Pensé que era por la adrenalina o por haber roto las gafas, pero al consultar con amigos, uno de ellos —un neuropsicólogo licenciado en Nueva York— vino a hacerme pruebas para descartar una conmoción.

Las pruebas fueron sencillas, pero reveladoras: mi equilibrio estaba alterado y podía repetir palabras, pero no números. Aunque al principio lo atribuí a su exageración, el diagnóstico fue claro: conmoción cerebral.

Lecciones aprendidas

Aunque al principio me resistí a aceptar la gravedad de la situación, la realidad es que una conmoción cerebral no siempre es evidente. El casco no siempre protege al 100%, y los síntomas pueden aparecer horas después. Si has sufrido un golpe en la cabeza, es fundamental buscar atención médica y no subestimar las señales.

«Una conmoción cerebral no es solo un golpe fuerte; puede cambiar tu percepción de la realidad en cuestión de segundos».

Fuente: Aftermath