El quarterback de los Oakland Raiders, Fernando Mendoza, ha dejado claro que su imagen pulcra y profesional no debe confundirse con debilidad. En una reciente entrevista con Raiders.com, el jugador reconoció que, a veces, su estilo de liderazgo requiere ser exigente, incluso duro, con sus compañeros de equipo.

«Si le preguntas a mis compañeros, no siempre fui el más simpático. A veces fui un auténtico hijo de puta, porque quería que todos dieran el 100% y cumplieran con los más altos estándares», declaró Mendoza. «Pero cuando llegas a una nueva organización, empezando desde abajo, el liderazgo se gana, no se regala».

Mendoza, que lideró a la Universidad de Indiana a ganar el campeonato nacional la temporada pasada, admitió que su imagen externa puede ser engañosa. «Sé que he pasado por ser humilde, cercano y cálido, pero eso no significa que no sea capaz de exigir lo máximo», añadió.

Tras su paso por las instalaciones de los Raiders tras el *draft*, Mendoza expresó su deseo de devolver a la franquicia a sus años de gloria. Recordó que los equipos históricos de Oakland eran conocidos por tener jugadores con carácter fuerte, y él quiere ser el próximo en llevar ese espíritu al equipo.

«Los grandes equipos de los Raiders de antaño tenían a tipos duros, y yo quiero ser el próximo en vestir de plata y negro con esa mentalidad», afirmó.