Una nueva herramienta de vigilancia en manos de ICE
Funcionarios de Immigration and Customs Enforcement (ICE) estarían desarrollando un sistema de gafas con reconocimiento facial para identificar y recopilar datos de ciudadanos estadounidenses en tiempo real, según ha revelado el periodista independiente Ken Klippenstein.
Documentos financieros filtrados muestran que el proyecto se basa en tecnología similar a las gafas inteligentes comerciales, como las polémicas Meta Ray-Ban, pero adaptada para uso policial. El sistema permitiría a los agentes acceder a bases de datos federales de biometría en el acto, incluso si la persona no ha sido detenida ni acusada de ningún delito.
«El proyecto entregará hardware innovador, como prototipos operativos de gafas inteligentes, para equipar a los agentes con acceso en tiempo real a información y capacidades de identificación biométrica en el terreno».
Un sistema que va más allá de la inmigración
Según fuentes internas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), esta tecnología no se limitaría a la aplicación de leyes migratorias. Un abogado anónimo del DHS advirtió:
«Puede presentarse como un esfuerzo para identificar a inmigrantes indocumentados en las calles, pero en realidad afecta a todos los estadounidenses, especialmente a los manifestantes».
Casos previos de vigilancia masiva
La revelación llega meses después de que un agente de ICE en Maine admitiera haber escaneado los rostros de manifestantes con su teléfono, declarando: «Tenemos una pequeña base de datos, y ahora sois considerados terroristas domésticos».
En octubre, 404 Media informó que agentes de ICE estaban utilizando reconocimiento facial para verificar la ciudadanía de personas, muchas veces de forma aleatoria. Estas prácticas contrastan con las promesas de la administración Trump sobre una aplicación «selectiva» de la ley.
El riesgo de un «panóptico» permanente
Lo que comenzó como una infraestructura de vigilancia para detener a inmigrantes indocumentados parece extenderse a la población general. Las gafas de reconocimiento facial de ICE representan una nueva fase en la expansión de un sistema de control que, una vez implementado, será casi imposible de eliminar, como demuestra la historia de la aplicación de leyes migratorias y la vigilancia interna en EE.UU.