En un edificio discreto al norte del aeropuerto de Long Beach (California), un equipo de ingenieros de Ford trabaja en lo que la compañía denomina su plataforma UEV (Vehículo Eléctrico Universal). Este centro de desarrollo, inaugurado hace menos de dos años, concentra casi toda la investigación y producción de esta tecnología bajo un mismo techo.
Aunque Ford ha generado cierta confusión en su estrategia eléctrica —como la cancelación del F-150 Lightning, uno de los pickups eléctricos más exitosos del mercado—, el Electric Vehicle Development Center (EVDC) revela una apuesta clara: fabricar vehículos eléctricos más asequibles sin sacrificar calidad.
El contexto actual no es el más favorable. Las normas de emisiones se han relajado, los aranceles han encarecido componentes clave y la eliminación del crédito fiscal federal para EVs en EE.UU. ha frenado el crecimiento del mercado. Sin embargo, Ford insiste en que su enfoque en la simplificación de la producción y la reducción de costes podría ser la clave para democratizar los coches eléctricos.
Durante una visita al EVDC, se pudo observar cómo la compañía está optimizando procesos para fabricar plataformas modulares que puedan adaptarse a distintos modelos, desde utilitarios hasta furgonetas. El objetivo es claro: competir en el segmento de EVs económicos, donde marcas chinas como BYD o MG ya están ganando terreno.
«No vamos a competir en volumen, sino en eficiencia», declaró un portavoz de Ford bajo condición de anonimato. «Queremos que nuestros vehículos eléctricos sean accesibles para el mayor número de clientes posible».
Aunque aún no se han revelado detalles concretos sobre los modelos que saldrán de esta plataforma, el EVDC se presenta como un laboratorio clave para el futuro de Ford en la era eléctrica. Mientras el mercado se debate entre la incertidumbre regulatoria y la competencia feroz, la compañía apuesta por la innovación en costes como su mejor baza.