En las instalaciones de producción y marketing de IKEA, ubicadas en Älmhult (Suecia), un rincón del enorme plató de grabación alberga una colección de muebles multicolor que parecen sacados de un programa infantil de fantasía. Entre ellos destacan un banco que se balancea, una lámpara azul con codos transformables en su estructura, un jarrón de cristal con orejas y un reloj con forma de gusano rojo y curvo. Estas piezas forman parte de la nueva colección PS de IKEA, un lanzamiento especial que la empresa utiliza para explorar nuevos horizontes en diseño experimental.
Disponible en tiendas y online, la colección PS cumple diez ediciones desde su lanzamiento en 1995. Su objetivo inicial era reafirmar el liderazgo de IKEA en el diseño escandinavo, un estilo que ha ganado popularidad global. Esta edición incluye sillas de madera contrachapada con curvas suaves, una mesa cuadrada con cajón deslizante y un taburete ajustable con mecanismo de sierra para modificar su altura.
«El brief era *menos pero más, simple pero no aburrido*», explica Maria O’Brian, líder creativa de la colección. «Y esto es lo que hemos logrado». Durante una visita exclusiva a las instalaciones de IKEA, O’Brian mostró parte de la colección antes de enviarla a la feria Salone del Mobile en Milán, donde la marca presentará su propuesta de diseño democrático.
O’Brian destaca que el diseño escandinavo se basa en la simplicidad, funcionalidad y el uso inteligente de los materiales. «No se trata de añadir ornamentación innecesaria, pero tampoco tiene por qué ser aburrido», afirma. Un ejemplo es la silla inflable, un producto que, tras más de una década de desarrollo por el diseñador Mikael Axelsson, ahora forma parte de cientos de tiendas IKEA en todo el mundo.
La colección PS no solo refleja la evolución del diseño escandinavo, sino también la capacidad de IKEA para combinar creatividad, funcionalidad y accesibilidad. Una apuesta que demuestra que el estilo nórdico sigue siendo relevante y lleno de posibilidades.