Hace unas semanas, un cartel publicitario de Rhode apareció en la carretera hacia Coachella. Fondo rosa pálido, tipografía rosa intenso y margaritas multicolor. Nada que ver con la identidad visual habitual de la marca, basada en el minimalismo suizo con tonos grises fríos, blanco y tipografías sans serif geométricas. Era una señal de cambio. «Nos vemos en Rhode», decía el mensaje. Pero, ¿qué había al otro lado?
El cartel formaba parte de un lanzamiento de productos anunciado en redes sociales la semana anterior: parches para granos y bolsas para los ojos con forma de cáscara de plátano, en colaboración con Justin Bieber, marido de Hailey y artista que actuó en el festival. Los productos aún no estaban disponibles, pero se podían adquirir en la activación de Rhode en Coachella, Rhode World. Incluso quienes no tenían acceso a la fiesta exclusiva podían sentirse parte de la marca cuando los productos salieran al mercado días después. Todas las rutas llevaban a Rhode. Ese era, en parte, el objetivo.
Esta coherencia y atención al detalle en todos los aspectos es lo que ha convertido a Rhode en un éxito. En solo tres años, Bieber, junto a sus socios Michael D. Ratner y Lauren Ratner, transformaron una marca de cosméticos en un negocio multimillonario. Lanzada en 2022 como marca directa al consumidor, Rhode fue adquirida por E.l.f. Cosmetics en 2025 y ya está disponible en tiendas físicas.
La clave de su éxito radica en su estrategia de branding. Rhode no se limita a vender productos de belleza; se posiciona como una marca de estilo de vida, con una identidad visual pulida y campañas editoriales de alto nivel. Su fórmula combina colaboraciones con rostros conocidos —como Sarah Pidgeon o Harris Dickinson— y un enfoque estético refinado que atrae a un público amplio.
«Siempre he enfocado el marketing y las campañas desde una perspectiva editorial y de moda, lo que ayudó a Rhode a destacar desde el principio», explica Hailey Bieber a Fast Company. «No se trata de seguir el manual tradicional de belleza, sino de lo que me parece orgánico y acorde con mi estilo».
Bieber asegura que esta filosofía guía cada decisión de la marca. «Desde las campañas hasta los rostros que elegimos, todo surge de lo que me apasiona en cada momento», afirma. «Más que nada, nuestro éxito se debe al mundo que hemos creado alrededor de Rhode. Prefiero no llamarlo ‘estilo de vida’, porque en realidad es una extensión de mi propia visión, algo que invitamos a la gente a descubrir».